EN LA COMISIÓN QUE INVESTIGA LA FORTUNA DE SU PADRE

EN LA COMISIÓN QUE INVESTIGA LA FORTUNA DE SU PADRE

Marta Pujol admite doce contratos públicos pero se siente perjudicada por sus apellidos

Marta Pujol ha negado haber recibido trato de favor y ha insistido que los contratos y adjudicaciones públicos que obtuvo como arquitecta, durante la época del boom inmobiliario, eran como los de cualquier otro arquitecto: "El trabajo se ha repartido a muchos arquitectos de la misma forma. Yo soy una arquitecta más, pese a mis apellidos".

Marta Pujol en la comisión de investigación
Marta Pujol en la comisión de investigación | EFE

Marta Pujol ha admitido que entre 1988 y 1997, cuando su padre Jordi Pujol era presidente de Cataluña, encadenó doce encargos de la Generalitat como arquitecta, de los que sólo uno lo fue con concurso, aunque ha negado trato de favor, y ha lamentado que en ocasiones sus apellidos la han perjudicado.

En su comparecencia en la comisión del Parlament que investiga la fortuna que su familia mantuvo oculta durante años en el extranjero, Marta Pujol ha admitido además que compaginó estos encargos del gobierno catalán con su labor como arquitecta de los ayuntamientos de Sant Andreu de Llavaneres (Barcelona) y Sant Vicenç de Montalt (Barcelona), donde su plaza tampoco fue objeto de concurso público.

Marta Pujol, que ha lamentado que ha sido citada en la comisión de investigación por sus apellidos, ha defendido la legalidad de sus contratos con las administraciones y ha subrayado que en todos los casos ha cumplido con el trabajo encomendado.

"Nadie ha puesto en duda mi labor profesional, desde el gobierno o desde la oposición. Otra cosa es que ahora se haga una campaña por otros motivos", ha denunciado Marta Pujol, que se ha definido como una "afectada" porque ahora se pone en duda su contrato en Sant Vicenç de Montalt, ante lo que ha apuntado que se siente más una "víctima" que una "beneficiaria".

Marta Pujol ha negado haber recibido trato de favor y ha insistido que los contratos y adjudicaciones públicos que obtuvo como arquitecta, durante la época del boom inmobiliario, eran como los de cualquier otro arquitecto: "El trabajo se ha repartido a muchos arquitectos de la misma forma. Yo soy una arquitecta más, pese a mis apellidos".

En su intervención, se ha mostrado "orgullosa" de su familia y ha precisado que sus apellidos a veces le abren puertas y a veces "se las cierran", aunque en algunas ocasiones ha resultado "perjudicada" por ellos.

En ese sentido, ha explicado que, debido a su apellido, en el Ayuntamiento de Mataró (Barcelona), gobernado por los socialistas, le han dicho que está "vetada" para acceder a contrataciones públicas. "Depende de adónde llamas, en unos sitios abres las puertas y en otros no", ha insistido.

La hija de Jordi Pujol ha agregado que, cuando Pasqual Maragall disputó a su padre la presidencia de la Generalitat, hubo una lista de arquitectos que apoyó públicamente al candidato socialista: "Pregunte cuántos proyectos recibieron del Ayuntamiento de Barcelona", ha sugerido.

Tras obtener el título de arquitecta en 1987, Marta Pujol constituyó un despacho profesional junto con otros colegas, con los que empezó a buscar trabajo. "Fuimos por todas partes repartiendo tarjetas, buscando proyectos en el ámbito privado y público, a veces se abrían puertas y a veces se cerraban", ha rememorado.

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