Océanos

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Se descubren 825 nuevas especies en los océanos en los últimos cinco años

Los científicos avisan que a pesar de la alta capacidad de los océanos para regenerarse, el 12 por ciento de las especies que sirven para la pesca, alrededor de 170, están en peligro de extinción.

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Pristiforme | Agencias

Un estudio científico de la Universidad Oxford sobre las zonas de alta mar de los océanos, que representan el 58 por ciento del total de las aguas, revela un total de 825 especies eucariotas, descubiertas entre 2012 y 2017, al tiempo que descubre que algunas especies que habían sido consideradas como extintas, ahora han sido identificadas como formas juveniles.

Uno de los investigadores principales, Alex Rogers, ha explicado que esto es debido a la "alta capacidad de resiliencia de los océanos". No obstante, la investigación señala que, "a pesar del alto impacto económico y social", la población de atunes y caballa en alta mar está disminuyendo.

El estudio, presentado este miércoles 12 de julio, también alerta "de forma más clara que nunca", de la "necesidad" de proteger legalmente las zonas de alta mar, más allá de la Zona Económica Exclusiva (ZEE) de cada país, que se extiende desde el límite exterior del mar territorial hasta una distancia de 200 millas marinas —370 kilómetros—, con el objetivo de mitigar los impactos humanos y los efectos del cambio climático, según han informado sus promotores.

El informe ha sido presentado el mismo día en que los Estados miembros de la Naciones Unidas se reúnen para la última ronda de negociaciones hacia un posible tratado para el alta mar.

El análisis, que analiza la literatura científica de hasta 271 artículos de investigación relacionados con el océano y publicados desde la cumbre de la Tierra Rio+20 en 2012, pretende determinar cuánto ha aumentado el conocimiento científico del papel del océano, y, en especial, de las aguas internacionales.

El copresidente de la Global Ocean Commission y expresidente de Costa Rica, José María Figueres, ha señalado la "importancia de proteger los océanos, que albergan el 80 por ciento de todas las formas de vida del planeta".

Figueras también ha insistido en que el nuevo tratado sobre aguas internacionales es el resultado de "años de trabajo por parte de la comunidad científica, representantes privados e instituciones". Además, ha explicado que a finales de este año, el grupo que se reúne este miércoles deberá entregar un informe a la Asamblea General de Naciones Unidas, que convocará, en base a ese documento, una reunión internacional para sentar las bases del nuevo acuerdo.

En la misma línea, Rogers ha señalado que se siente "muy optimista" ante este nuevo tratado ya que "sentará las bases legales para la protección de las aguas internacionales" de forma que la acción humana, como la pesca, "deberá ser sostenible y respetuosa en todas las zonas del océano, respetando todos los ciclos".

El océano pierde oxígeno y gana plástico

El estudio científico también señala que los niveles de oxígeno de las aguas internacionales, vitales para la vida, están descendiendo debido al aumento de las temperaturas, por lo que se están incrementando las Zonas de Oxígeno Mínimo (OMZ por sus siglas en inglés). El caso más paradigmático, apunta el informe, es la Bahía de Bengala, al noreste del océano Indico. Esto provocará una pérdida de nutrientes en las aguas, y, por tanto, menos biodiversidad, según explica la investigación, que habla de que la zona se encuentra en un "momento ecológico crítico".

En la investigación también se recoge los impactos de la acción humana como la pesca, la extracción de minerales, los aprovechamientos de los recursos marinos para los medicamentos, la contaminación por pesticidas derivada de la actividad agrícola e industrial, así como la presencia de plástico, que "aumenta cada año".

En el caso de la pesca, el informe señala que el 12 por ciento de las especies que sirven para la pesca, alrededor de 170, están en peligro de extinción.

Sobre la extracción de gas y petróleo en el océano, así como la instalación de molinos de viento o el aprovechamiento de la energía maremotriz, el estudio indica que, aunque todas ellas se producen en las ZEE, los impactos llegan a sentirse en alta mar; por su parte, las fugas de petróleo causadas por el goteo de los pozos han dejado restos en el fondo del mar y han provocado la muerte de peces y hasta el descenso de cetáceos, bien porque han dejado de frecuentar esas zonas o porque han muerto, como analiza la investigación.

En cuanto a los impactos del cambio climático, el informe señala el "estrés creciente" sobre el océano, lo que apunta a la "importancia de desarrollar su capacidad de resistencia a través de las áreas marinas protegidas".

De un lado, los efectos climáticos podría provocar una reducción del fitoplancton, impactando así toda la red alimentaria, incluidos los stocks de peces y el ritmo de sedimentación en el océano profundo; de otro, el aumento de las temperaturas en la superficie del mar ha provocado ya la proliferación de las bacterias del género Vibrio, lo que ha sido asociado con el aumento global de enfermedades como el cólera, gastroenteritis, infecciones de heridas y septicemia.

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