Trágico final
Un error que le acabó costando la vida: así fue la caída en desgracia de Gustavo Valdés
Desde que Renata pronunció el “Xa empezaches a pagar, filliño”, la mala fortuna no dejó de perseguir al empresario.

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Tener una aventura con Renata fue el principio de las desgracias que sacudieron la vida de Gustavo Valdés. El empresario dejó embarazada a la criada del pazo, pero no quiso hacerse cargo de la niña. Le pidió que abortase, pero no lo hizo, así que, cuando dio a luz, la echó del Espíritu Santo.
Por miedo a que Renata contase la verdad y coincidiendo con la repentina muerte de su hermano, Gustavo decidió marcharse con su familia a Cuba aun sabiendo que eso no era lo que quería Inés. Antes de marcharse, Renata le dejó claro que pagaría en esta vida por lo que le había hecho y, sin saberlo, nunca más se volverían a ver.
Las deudas y los problemas en Cuba
Aunque durante 17 años vivieron una vida de aparente lujo en Cuba, la realidad era que los Valdés estaban endeudados. Además, tenían mala fama porque la madre de Gustavo, presuntamente, había matado hacía muchos años a la criada criolla con la que le había sido infiel su marido.
Gustavo recibió una paliza poco antes de que su mujer y sus hijos volviesen a Galicia, pero él decidió quedarse en Cuba porque no se atrevía a reencontrarse con Renata y afrontar la verdad.
Cuando su mujer decidió montar La Deslumbrante, Gustavo envió a José a Punta do Bico para que boicotease el negocio y se casase con Catalina, pero Jaime descubrió lo que tramaban. La muerte de Renata y una carta de Catalina fue lo que hizo que Gustavo regresase a Galicia.

Su cobardía al regresar a Punta do Bico
El patriarca de los Valdés se encontró con la decepción de su familia cuando volvió a casa, pero respiró aliviado al pensar que Renata no le había contado la verdad a Catalina. Y eso que él todavía no sabía que la criada había intercambiado a los bebés al nacer.
Que Jaime y Clara anunciasen su compromiso fue la gota que colmó el vaso. Catalina decidió enfrentar a su padre y le contó que ella era la hija de Renata. Le pidió que impidiese que sus dos hermanos se casasen, pero él no se atrevió a confesar la verdad.

Comenzó a beber cada vez más, se encerró en su propio mundo y fue el único que entendió por qué el bebé de Clara nació sin vida. Gustavo no soportó tanta culpa y prefirió quitarse la vida a contarle a su mujer todo lo que le había llevado hasta ahí. ¿Qué hubiese pasado si hubiese contado la verdad cuando Renata dio a luz? Ya nunca lo sabremos.
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