¿Todo esto era legal? El verdadero 'lobo de Wall Street' ni siquiera se hizo esta pregunta en la vida real. Jordan Belfort fue uno de los corredores de bolsa más poderosos en los años noventa, pero a costa de estafar 150 millones de euros a decenas de miles de inversores.

"Tenía 24 años y estaba pelado, me estaban echando de mi apartamento", explica el verdadero Jordan. Una vida de éxito basada en los excesos. "Eran los 7 pecados capitales en uno solo. Las drogas iban y venían por toda la oficina como si fueran caramelos Pez. Había prostitutas en los sótanos esperando servicios, champán... llegó a ser un circo romano".

Hasta que todo explotó. Pasó 22 meses en la cárcel y fue condenado a indemnizar a las víctimas con 90 millones de euros. Reconoce sus errores, pero todavía no ha devuelto ni la décima parte y la justicia americana le acusa de no ceder las ganancias que está recibiendo por los derechos de la película de Martin Scorsese.

El precio de los derechos ha sido 765.000 euros de los que Belfort ha recibido 700.000. Jordan se defiende diciendo que todo se lo han llevado las víctimas, pero el fiscal lo niega y tampoco está de acuerdo con la imagen de él que transmite la película, "no se debería haber hecho nunca", afirma el verdader lobo de Wall Street.

En cambio, DiCaprio cree a su alter ego en la vida real. "Hasta donde yo entiendo, no está sacando nada de esto", declara el actor recientemente ganador de un Globo de Oro. Incluso se ha prestado a hacer un vídeo para promocionar a Belfort en su empleo.

Además hay quien ha llegado a pagar 3.500 euros por ver asistir a sus charlas sobre las técnicas de venta que le llevaron al éxito. El de un timador al servicio del dinero, el poder y el sexo.