Asegura David Serrano que el día en el que el pequeño cayó por el pozo fue el peor de su vida. Pone de manifiesto que ese día se encontraba junto a los padres del pequeño, su mujer y su propia hija e indica que si hubiera sido consciente de algún peligro en ningún caso hubiera acudido con su hija allí.

Incide Serrano en su versión de que la muerte del pequeño fue un accidente y él en ningún caso era consciente del peligro que entrañaba la prospección. Por su parte, Antonio Flores, su abogado asegura que "la instrucción ha sido una farsa y en ningún momento se ha realizado ninguna investigación para esclarecer la verdad".

Serrano reconoce que no tiene dinero para hacer frente a la fianza de 900.000 euros que le ha impuesto el juez. Destaca que ha intentado hablar con la familia de Julen pero las puertas de esa casa no están abiertas para él. "Quiere respetarlo y no molestar a nadie", señala.

Asegura que no entiende que las puertas de la familia de Julen estén cerradas para él. "Yo me retiré porque la situación era bastante jodida, pero ni los he dejado de lado, ni los dejaré nunca", sostiene.