Tras el controvertido final de la tercera temporada había una gran expectación por ver el camino que trazaría la siguiente y lo cierto es que el matrimonio formado por Michelle y Patrick King, creadores de la serie, sabe muy bien lo que hace y nos están preparando una vez más para el enésimo viaje de la señora Florrick en el que logrará por fin encontrarse a sí misma. O no.

A Alicia Florrick se la conoce por tres facetas: abogada, madre y esposa, pero especialmente la vemos brillar como personaje cuando se relaciona con su (¿ex?) marido Peter. Una compleja y calculada ambigüedad de los guionistas hacen que el espectador no sepa si realmente el matrimonio se quiere, si Alicia quiere volver de nuevo con el que en su día fue un marido adúltero o si directamente se trata de un matrimonio de conveniencia para ambos. Pueden ser las tres opciones a la vez o ninguna; en 'The Good Wife' todo es mentira y todo es verdad.

La misma Alicia que un día empaquetó las cosas de Peter y juró que jamás volvería con él es hoy la esposa de un político que colabora en su campaña electoral. Una contradicción absoluta de todo lo que ha pregonado desde que comenzó la serie, cuando ella decidió dejar atrás su vida anterior y ser reconocida como una profesional de la abogacía. Pero Alicia prefiere, aunque con la boca pequeña, seguir tirando de varios hilos a la vez y dejar muy poco al azar.

Frases inconclusas y un complejo y desarrollado lenguaje no verbal hacen de Alicia un personaje atractivo, con gancho. Las miraditas que aún mantiene con Will por el pasillo de Lockhart & Gardner son la mejor prueba de que todo en ella tiene una doble o triple lectura y de que jamás se debe dar nada por sentado. La secuencia en la que Peter intenta cogerle la mano a Alicia y ella ni se da cuenta es digna de aplauso.

Si volverá con Peter o no es todavía una incógnita, si caerá de nuevo en los brazos de Will, también, pero mientras tanto Alicia sigue jugando a ser lo que ella quiera; sigue ejerciendo como una buena abogada, como una buena compañera de trabajo y como una buena madre para sus hijos. Pero, ¿y cómo buena esposa tal y como reza el título de la serie? Es ahí donde la señora Florrick tiene su mayor conflicto. Veremos qué pasa cuando la supuesta nueva infidelidad de Peter se descubra como verdadera o como una mera maniobra política.

Por lo demás, 'The Good Wife' goza de buena salud. Un guión afinado y afilado, una enorme carga de subtexto, un reparto excelente y un caché inmejorable en los incesantes cameos y actores episódicos dan a la serie mucho nivel. Se advierten algunos fallos, como la trama de Kalinda con su marido (un tanto repetitiva) y el descuido (francamente imperdonable) del personaje de Cary Agos.

Con todo se trata de una de las mejores series actuales, con una calidad global muy alta. Sin 'The Good Wife' la televisión tendría menos calidad. Mucha menos.