Todo lo que puede dar de sí un día en Nueva York de la mano de Abbi e Ilana es el argumento favorito de ‘Broad City’, una de las comedias actuales con mejor ritmo y con unos diálogos afilados al milímetro. Las dos actrices protagonistas asumen con tal naturalidad sus papeles, logrando que la ficción parezca un auténtico docureality de dos amigas con una visión única sobre cómo vivir la vida.

La tercera temporada demuestra que la serie no solo tiene recursos suficientes para durar unas cuántos años más en antena, sino que es capaz de introducirse en temas muy actuales y trasgresores sobre los que casi ninguna comedia se atreve a indagar. En este aspecto, ‘Broad City’ es más parecida a ‘Girls’ que a cualquier otra comedia que podamos ver en las networks.

El machismo, el postureo de los artistas emergentes, las relaciones de amistad o el sexo femenino sin tapujos son temas que se plasman de un plumazo en un episodio de 20 minutos, en el que es imposible que no se te escape una carcajada al ver a Abbi atrapada en un WC portátil o ver que Ilana se ha hecho sus necesidades encima. Y todo esto lo hacen con un episodio rodado prácticamente en exteriores y con dos actrices soberbias y nacidas para hacer reír.

Esa capacidad de unir lo sociológico, lo actual, con una comedia de género tan absurdo es lo que hace que ‘Broad City’ sea completamente irresistible. Precisamente por eso se entiende poco o nada que la serie disfrute de tan buena opinión entre la crítica y no tenga el más mínimo reflejo en los premios importantes, pasando absolutamente desapercibida en todos ellos.

Sin premios o con ellos, siempre se agradece que una comedia sea capaz de retratar tan bien la sociedad en la que vivimos y lo haga riéndose de nosotros mismos. Todos los que vemos ‘Broad City’ queremos ser como Abbi e Ilana, que formen parte de nuestro grupo de amigos y que nos inviten a pasar un día con ellas por las aceras de Nueva York. Hillary Clinton será una de las afortunadas en esta tercera temporada que solo acaba de comenzar.