El arranque de 'El visitante (The Outsider)' puede recordar al infame caso real recreado en el documental '¿Quién mató a Garrett Philips?' (HBO, 2019). Un querido entrenador de fútbol fue acusado en 2011 de haber asesinado al hijo de su ex novia. Stephen King recoge el temor de unos padres, de una pequeña comunidad, incapaz de entender el macabro crimen a manos de un tipo aparentemente encantador. Pero, claro, el rey del terror va un paso más allá. Porque en 'El visitante', el chaval brutalmente asesinado ha sido violado y devorado a dentelladas. Y todo apunta, efectivamente, a un entrenador, esta vez de beisbol infantil, llamado Terry Maitland. Un tipo, casado y con dos hijas, del montón, que aparentemente no mataría a una mosca. Las pruebas –vídeos de cámaras de vigilancia, huellas, testimonios de testigos– no dejan lugar a dudas: es él. Y, al mismo tiempo, Maitland presenta una firme coartada que imposibilita que estuviera en el lugar de los hechos. ¿Cómo es posible que la misma persona se encuentre en dos sitios diferentes al mismo tiempo?

Al igual que la novela, la serie (vistos los seis primeros episodios) se recrea en la desagradable atmósfera de esa comunidad indignada, que se ve atacada donde más le duele, en los débiles, los niños. Como espectadores nos ponemos, sin embargo, del lado del falso culpable, que jura y perjura que no ha sido. La culpa la tiene la cara de buenazo de Jason Bateman (Emmy como director por 'Ozark'), que, por cierto, cada vez dirige mejor para televisión (suyos son los dos apabullantes primeros episodios). Que nos posicionemos tan rápido también es obra del guionista Richard Price ('The Night Of'), que se permite ciertas licencias con respecto a la novela, como

adelantar acontecimientos. Esto es, que más pronto que tarde descubrimos a un extraño personaje, con la cara desfigurada, que aparece oculto tras una capucha (si seguís en Netflix los relatos de terror de 'Las crónicas del miedo' es clavado al narrador).

Además del suspense propio de una historia con algunos grandes giros inesperados, otro de los fabulosos aciertos de la adaptación de HBO es la magistral interpretación de sus actores. Junto a Jason Bateman, que borda el papel de candoroso vecino, un estupendo Ben Mendelsohn (Emmy por 'Bloodline'), como Ralph Anderson, el detective amargado y algo sombrío, que lo detiene. Lo que empieza como un rutinario arresto con pruebas más que evidentes, se convierte en la obsesión de este hombre por encontrar la verdad, una duda más que razonable a la que logra, con paciencia e instinto, ir arrastrando poco a poco a los demás personajes. Y, con ellos, a nosotros mismos. Como su mujer, Jeannie (Mare Winningham - 'The Affair'), parte activa en su investigación. A la propia esposa del entrenador, Marcy (Julianne Nicholson – 'Masters of Sex'), que defiende a su marido y no entiende las nuevas intenciones del policía que lo arrestó. Y al abogado de los Maitland, Howie Gold (Bill Camp – 'The Night Of', 'Joker'), imprescindible en su análisis desde la legalidad.

Los fans de 'Mr. Mercedes' se reencontrarán con Holly Gibney, la mujer con trastorno obsesivo compulsivo con gran agudeza intuitiva para investigar crímenes. Si en 'Mr. Mercedes' la encarnó Justine Lupe, de 'Succession', ahora es Cynthia Erivo (nominada en la última edición de los Globos de Oro por la película 'Harriet'). Sus pesquisas son también uno de esos grandes alicientes de una miniserie para la que hay que abrir la mente, pues Stephen King, partiendo de un hecho realista (el asesinato de un chaval) desarrolla la paranoia en torno al crimen con una importante dosis de fantasía sobrenatural (algo que recuerda a 'La mitad oscura'). A la espera del remate final de la serie, lo interesante de 'El visitante', más allá de saber quién mató al niño, es disfrutar con los giros de guión, la gran interpretación de todo el reparto y el desarrollo de una investigación que se va haciendo cada vez más compleja, llena de detalles insospechados y realmente retorcidos.