José Mota también puso en marcha un proyecto de sketches televisivos, 'Hoy no, mañana', que no tuvo la audiencia de antaño a pesar de haberse reforzado con parte del mítico equipo del 'Vaya semanita'; prestó su voz a la película de animación 'La gallina turuleca'; y participó en el film 'La suite nupcial' junto a Carlos Iglesias.

En definitiva, que Mota ha hecho malabares laborales para mostrarnos sus múltiples caras. Y no ha sido fácil porque entre medias ha fusionado sus empresas y ha tenido lío judicial con una constructora que le amargó el año.

El 2020 viene fuerte

Mota no descansará en 2020. El célebre cómico seguirá en el teatro, quizás repita de nuevo al cierre del año con otro especial y en lo único que no repetirá es en el mundo del sketch: dice estar cansado de hacer programas semanales, aunque, es evidente, las audiencias de sus programas están lejos de las que marcaban hace una década.

El padre del 'Tío la Vara', que ha trabajado en el cine para reputados cineastas como Álex de la Iglesia o Pablo Berger, compartirá planos con Pepe Viyuela en una comedia romántica que se grabará en la próxima primavera.

Mota también tiene otros dos proyectos en cartera: 'El Pilón', que es una especie de 'Camera Café' rural que tiene en mente desde hace muchos años y que se verá en TVE, y 'The Masked Singer', killer format de Antena 3 en el que ejercerá como miembro del jurado.

Nuevos tiempos

Mota se siente libre haciendo su trabajo, tal y como explicó a El Mundo: "Una de las cosas de las que me siento más orgulloso es de haber sido una voz libre. No quiero pertenecer a ningún color ni a ningún grupo porque no me quiero hipotecar a nada ni a nadie, quiero decir lo que pienso sin tener el miedo de que tenga consecuencias porque deba algún favor".

"Sólo así puedo hacer un producto acorde a lo que yo pienso y siento. No me gusta poner en tela de juicio cosas que tengan que ver con el lado personal de la gente, pero sí opinar sobre su desempeño público o político. Y para hacer eso, necesito libertad total. Es un pequeño tesoro no pertenecer a nada ni a nadie y poder dar libremente tu opinión más honesta. Y ese pequeño tesoro no voy a perderlo", explicó.

Sobre los enfados que causa la comedia, razona: "Se puede hacer humor sin molestar gratuitamente a nadie. Otra cosa es que se deba hacer humor con compromiso social, que a mí sí me interesa. El cómico tiene cierto deber de ser cronista de lo que le rodea y de denunciar, a través de las herramientas que considere oportunas, todo lo que nos agrede a nivel social y político en nuestro día a día. El humor es un arma y un regalo. La herramienta de la comedia nos ha sido dada para defendernos del abuso o la agresión externa". Que así sea.