Melek, la hermana mayor

¿Qué le ha pasado en este tiempo a Melek? Pues que ha vuelto al punto de partida. Ha vuelto al abrigo rojo deshilachado. Ha vuelto a la nevera vacía. Ha vuelto a la vida con Cengiz y Sule. Ha vuelto a ser 100% Melek pero con un hándicap añadido. Ahora sabe que hay otra vida. Ha visto, vivido y experimentado lo que significa tener una vida normal. Lo que significa tener una madre que la cuide y proteja de todo y de todos. Melek vivió su particular cuento de hadas al lado de Zeynep y ahora su vuelta a la realidad resulta aún más dura.

Y encima ahora no solo debe cuidarse a sí misma, sino que debe actuar como una niña aún más mayor y ejercer de madre de su hermanito Hasan. Si en el primer capítulo de 'Madre', Beren Gökyildiz nos convenció de su talento con aquella mirada de pavor al ver un par de zapatos, ahora nos conquista nuevamente cada vez que acaricia la cabeza del bebé, cada vez que lo coge en brazos, cada vez que le dice "mi niño". Hay madres adultas que no muestran tanto cariño, ternura y protección hacia sus hijos como transmite esa niña con cada mirada hacia ese bebé.

Porque Melek sabe que Hasan solo la tiene a ella. Solo ella se preocupa porque tiene hambre o porque no le quedan pañales o porque está solo en la sala al lado de una chimenea encendida. Y una vez más tiene que ser más mayor de lo que es y buscar soluciones a problemas que nunca tendría que plantearse una criatura que solo debería preocuparse por jugar con animalitos de trapo.

¿Tuvo Melek esperanzas de que su vida cambiara? Hubo un breve tiempo en el que Sule parecía dispuesta a asumir su responsabilidad. A ser una madre atenta y protectora, aunque solo fuera porque insistiera en hacer una y otra vez tostadas francesas. A tener una bonita casa en la que criar a sus hijos. A dedicarse a su familia y dejar el trabajo.

Pero ese tiempo fue un espejismo. Sule ha vuelto a ser tal cual era cuando la conocimos. Vuelve a trabajar de noche y dormir de día. Vuelve a hacer oídos sordos a las necesidades de sus hijos. Vuelve a considerar ataques los consejos de quienes ven las condiciones en las que viven los niños. Pero, sobre todo, Sule ha vuelto a su gran adicción. Su completa y total dependencia emocional de Cengiz.

Hubo una milésima de segundo en que pensamos que Cengiz podía cambiar. O, mejor dicho, quisimos pensar que podía cambiar. En aquella llamada desde una cabina cuando parecía emocionarse con la idea de ser padre. Pero fue también un espejismo. Cengiz es Cengiz y no hay más decir.

Cengiz es el presunto hombre de la casa que no mueve el hombro para alimentar a sus hijos. La pobre Melek le da la leche a su hermanito en plena calle porque sabe que si llega a casa, se la beberá Cengiz porque ha sido comprada con "su dinero". Un dinero que, vistos los últimos acontecimientos, puede empezar a escasear, dado que el negocio ha cambiado y Sule ya no es tan "rentable" como era. ¿Qué pasará ahora? ¿Seguirá Cengiz al lado de una mujer que no puede ganar dinero para él? ¿Asumirán las nuevas reglas del juego? Si Cengiz desaparece de la ecuación, ¿hay esperanza de que Sule recupere la cordura y el instinto maternal que ese individuo parece haberle robado?

Zeynep intenta ser feliz

Pero, ¿Y Zeynep? ¿Cómo es posible que no haya hecho nada por ayudar a Melek? ¿Por qué no ha vuelto a secuestrarla? Pues porque no sabe nada. Porque Zeynep cree que Melek está muerta y por eso ha dejado de buscarla para pasar a extrañarla y llorarla.

Y Zeynep ha seguido adelante. Ahora tiene todo lo que supuestamente es necesario tener en la vida para ser feliz. Zeynep tiene un trabajo en el periódico de Ali en el que acaba de ascender. Zeynep tiene un marido porque se ha casado con Sinam, aunque nos hemos quedado sin ver el duelo entre policía y periodista. Tiene un plan para adoptar a una niña.

Pero, aunque Sinam parece un marido enamorado y complaciente, aunque Zeynep parece ilusionada con la posibilidad de volver a ser madre, los espectadores, sus cómplices en el secuestro de Melek, intuimos que Zeynep ha vuelto a recubrirse con aquella coraza de hierro y oculta su verdadero estado. Zeynep intenta ser feliz, pero no puede ser feliz porque ella es la madre de Turna y Turna no está.

Y por eso nos llena de rabia la actitud de Cahide. Es comprensible que quisiera proteger a su hija, pero fingir la muerte de Melek con tumba incluida no es una mentira piadosa. Si fuera una mentira piadosa no tendría que recurrir a las amenazas para mantenerla. Si fuera una mentira piadosa, no tendría tanto miedo a ser descubierta. Si fuera una mentira piadosa, no haría el daño que va a hacer a Zeynep descubrir la verdad. Si fuera una mentira piadosa, nadie sufriría y Melek está sufriendo.

Tal vez Cahide haya conseguido silenciar a Gonul por ahora. Tal vez Cahide se aproveche de que los gritos de indignación de los espectadores no puedan traspasar la pantalla. Pero Cahide no puede evitar a los pájaros. Y los pájaros nunca dejarán sola a Melek. Y los pájaros siempre guiarán a Zeynep.

Los pájaros unieron un día en una playa a madre e hija. ¿Volverán a hacerlo? ¿Cómo reaccionará Zeynep al saberse engañada? ¿Entenderá Turna la ausencia de su madre? ¿Será Sinam cómplice de su mujer? ¿Qué actitud tomarán Sule y Cengiz?

O el destino (y los guionistas) querrán que Melek, Zeynep y los espectadores sigamos sufriendo. ¿Se girará Zeynep hacia el lado correcto o le dará la espalda a su hija inconscientemente? ¿Gritará Melek "mamá" o recordará que entre las cosas que no le gustan a su madre está Turna y dará media vuelta? ¿Tendrá que ser, una vez más, la señora Torpe la gran protectora de madre e hija? ¿Será verdad que no hay imposibles para una abuela?

Las respuestas, por ahora, solo las tienen los pájaros.