La misoginia

Los primeros conflictos entre Onur y Sherezade parten de un concepto: misoginia. Ese rasgo de la personalidad de Onur fue el punto de partida de su relación con Sherezade. Onur ponía en cuestión absolutamente todo lo que planteara la arquitecta por el simple y mero hecho de que ella era mujer.

Sin embargo, no hizo falta mucho tiempo para que Onur rectificase su actitud y asumiese que Sherezade era capaz de desarrollar cualquier proyecto que se le planteara y, además, hacerlo con éxito.

Eso sí, hay que reconocer que aunque su misoginia ha ido desapareciendo, otro rasgo de su carácter sigue muy presente en su vida diaria y también ha sido, es y, lamentablemente, será causa de nuevos conflictos entre la pareja. Los celos. Tal vez sea por la inseguridad que le provocó su relación con Nil o por algún trauma no resuelto por la infidelidad de su padre, lo cierto es que Onur desconfía automáticamente de todo y todos cuantos se acercan a su esposa. Y Sherezade, mujer independiente, se ahoga con el exhaustivo control y continua desconfianza de su marido.

¿Será capaz Onur de controlar esos celos? ¿Podrá Sherezade soportar los continuos interrogatorios de su marido? ¿Aguantará el tener que justificar cada uno de los pasos que da?

La noche negra

La noche negra es, sin duda, una situación que tanto Onur como Sherezade quisieran olvidar. Fue el peor momento para ella y para él tampoco fue fácil de digerir cuando conoció las razones que habían empujado a Sherezade a aceptar una propuesta tan indescriptible.

Para ambos fue duro darse una oportunidad como pareja después de aquello, pero poco a poco consiguieron dejarlo atrás. Ninguno lo ha olvidado, pero, al menos, han conseguido arrinconarlo en un rincón de su memoria y dejarlo ahí guardado como un mal recuerdo que es mejor no recuperar.

La mentira de Jale

La mejor prueba de que ese pasado sigue latente fue la aparición en escena de Jale. La ex empleada de Binyapi hizo acto de presencia con una mentira. Su

objetivo era dañar la reputación de Onur, pero no se imaginaba que sus palabras iban a provocarle un daño mucho mayor.

Jale mentía, pero Sherezade, que había vivido en carne propia la misma situación que ella describía, creyó todas y cada una de sus palabras. Si Onur le había propuesto a ella pasar una noche juntos a cambio de dinero, ¿por qué no pudo haberlo hecho en otras ocasiones con otras mujeres?

A Onur le costó mucho esfuerzo convencer a Sherezade de que todo era una infamia. De hecho, solo lo consiguió cuando Jale rectificó públicamente (bajo presión).

Kerem, al acecho

Pero durante el tiempo que la mentira de Jale era un muro infranqueable entre Onur y Sherezade, otra amenaza que había estado latente cobró fuerza. Kerem se confesó enamorado de la arquitecta desde el principio, pero se hizo a un lado cuando supo que Onur también estaba interesado en ella.

Sin embargo, con la pareja distanciada, Kerem vio una oportunidad y lanzó su artillería. No le importó traicionar a su mejor amigo. No le importó utilizar su relación con Bennu como estratagema para acercarse a Sherezade. No le importó aprovecharse de la inocencia de un niño a base de regalos y planes divertidos para convertir a Kaan en su aliado.

Sin embargo, Kerem cometió un error de cálculo. No asumió ni entendió que Sherezade quería a Onur y por muy enfadada o decepcionada que estuviera, eso no significaba dejar de amarlo. Y, mucho menos, aceptar las intenciones de Kerem. Además, Sherezade jamás traicionaría a Bennu y, de hecho, siempre intentó mantener la mayor distancia posible con Kerem para no lastimar a su amiga.

Kerem lo intentó todo, pero hubo un punto en el que asumió que no tenía ninguna oportunidad. Lo curioso es que él creía tener el arma definitiva contra Onur, pero el disparo se lo llevó el mismo. Cuando descubrió que Onur había pagado a una mujer por una noche en un hotel, creyó que sería el golpe definitivo a la relación entre su amigo y Sherezade. Pero cuando descubrió quién era la misteriosa mujer, comprendió que si la pareja había logrado superar aquello, nada de lo que él hiciera podría separarlos, así que él también enterró la noche negra.

El último intento de Yasemin

Durante la crisis Jale, además de Kerem, también Yasemin intentó recuperar el tiempo perdido con Onur. Ella se presentó como una ex novia convertida en gran amiga y, de hecho, desde el primer momento dio todo su apoyo al dueño de Binyapi.

Pero, tal y como intuyó Fivders desde el primer día, era un apoyo interesado. Cuanto más lejos estuviera Sherezade y más cerca estuviera ella, más posibilidades de retomar los tiempos universitarios en los que eran pareja.

Yasemin, al igual que Kerem, puso todo de su parte para mantener a Sherezade lejos de Onur. Aprovechó todas y cada una de las oportunidades que se le presentaron tanto para prestarle a Onur un hombro en el que apoyarse como para dejarle claro a Sherezade lo importante y casi imprescindible que era esa amistad para Onur.

Y Sherezade creyó a Yasemin y se alejó aún más de Onur. Pero la presunta mejor amiga obvió el detalle de que Onur quería a Sherezade y que una y otra vez volvía a llamar a su puerta y, cuando supo de las artimañas de su amiga, lo único que consiguió fue alejarlo de ella.

Nilüfer, un recuerdo del pasado

Cuando Sherezade y Onur habían conseguido darle una cierta estabilidad a su relación, cuando habían conseguido formar una familia con Kaan, llegó un nuevo elemento desestabilizar a sus vidas: Nilüfer (Liliput para los amigos), la hija que Onur tuvo con Nil, aquella ex novia que tanto daño le había hecho.

Aquí el problema no fue la niña porque si algo caracteriza a Sherezade es su generosidad. El problema fue que Onur no tuvo el valor para contarle a su mujer lo que estaba pasando y cuando ella se enteró se sintió traicionada, no tanto por la existencia de Nilüfer como por el hecho de que su marido le había ocultado algo tan importante.

Eso sí, esta vez la situación fue diferente a las anteriores. Hasta ahora siempre había sido Onur quien había tenido que suplicar perdón y rogarle a Sherezade una nueva oportunidad, pero esta vez el dueño de Binyapi mostró su hartazgo porque su mujer saliese huyendo cada vez que surgía algún problema entre ellos. Esta vez fue Sherezade quien tuvo que dar un paso adelante para recuperar la familia que habían creado y que, una vez más, estaba al borde del precipicio.

La envidia se llama Eda

Y, una vez más, cuando todo era felicidad en el hogar de Sherezade y Onur, llega un nuevo obstáculo y esta vez tiene nombre de mujer: Eda.

A priori Eda no debería ser un problema. Simplemente es una nueva arquitecta en la plantilla de Binyapi, pero eso son solo las apariencias. Eda es 100% envidia. Y toda esa negatividad la tiene enfocada hacia un único objetivo: Sherezade.

Eda no soporta ni el éxito profesional de la arquitecta ni la felicidad familiar que ha logrado construir. Todo lo que hace Sherezade le molesta, todo la irrita, todo la ofende. Y lo peor es que esa inquina no se queda en su interior, sino que la hace actuar con una maldad que no habíamos visto hasta ahora.

Es cierto que Onur y Sherezade han tenido que enfrentarse a muchos enemigos, pero ninguno de ellos había llegado al punto de Eda. Ninguno los había atacado tan directamente. Quizá porque Jale no tenía tanto poder sobre ellos y porque tanto Kerem como Yasemin en el fondo sí tenían cierto respeto por el concepto "amistad".

Pero Eda es otra cosa. Eda es rencor, celos, envidia, ambición. Eda no puede ser feliz si Sherezade es feliz. Y hará lo que sea para que su enemiga sufra. Ya dio el primer y atroz paso, pero es evidente que aún no ha tenido suficiente y va a seguir maniobrando en las sombras para destruir a Sherezade.

¿Descubrirán Onur y Sherezade darse cuenta de la serpiente que han dejado entrar en sus vidas? ¿Qué estrategia seguirá Eda para lastimar a Sherezade? ¿Qué papel jugará Onur? ¿Se dejará engatusar por su nueva empleada? ¿Cuándo conocerá Sherezade las verdaderas intenciones de Eda? ¿Será demasiado tarde?

Y, sobre todo, ¿podrán Sherezade y Onur superar este nuevo obstáculo para poder vivir 'Las mil y una noches'?