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BETTY VE TELENOVELAS

Bahar, Sirin y otras mujeres que han convertido a ‘Mujer’ en la serie del verano

'Mujer' es, sin duda, el fenómeno televisivo de la temporada. Durante sus primeros diez capítulos los espectadores nos hemos adentrado en una historia donde las emociones están a flor de piel. Y gran parte de ese éxito se debe a un grupo de grandes actrices que interpretan a 8 mujeres que han convertido a 'Mujer' en la serie más vista del verano.

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Bahar, en el ojo del huracán

El nexo de unión entre todas ellas y tronco central de esta historia es Bahar, interpretada magistralmente por una extraordinaria Özge Özpirinçci. Desde el primer momento empatizamos con esta mujer que hace todo cuanto estaba en sus manos, y más, por sacar adelante a sus hijos.

Y desde nuestro lado de la pantalla, querríamos tenderle la mano para regalarle un poco de paz. Querríamos ayudarla a adecentar el único hogar que se puede permitir. Querríamos darle el relevo con esa plancha que le destroza la espalda. Querríamos agarrar de la mano a Nisan y Doruk para llevarlos al colegio. Querríamos sentarnos a su lado y decirle que todo va salir bien con su tratamiento.

Se nos encoge el corazón cuando vemos sus esfuerzos sobrehumanos por llegar a fin de mes, por llenar la nevera, por rellenar los platos de sus hijos mientras el suyo se queda vacío, por mantener la ilusión en las miradas de sus niños, por soportar la frialdad de su madre, por saltar todas las zancadillas que le pone la vida.

Pero también la aplaudimos. Aplaudimos su fuerza, su valor, su energía, su ímpetu, su capacidad para encontrar soluciones cuando parecía que no había ninguna alternativa.

Por eso nos enfurecemos cada vez que la situación se complica aún más. Bahar ya tiene suficiente con sus problemas del día a día. No hacía falta remover el pasado. No era necesario sembrar esa duda sobre Sarp porque ese marido tan ausente y tan presente a la vez era los cimientos sobre los que se sostenía. Y ahora todo se tambalea. El tronco firme y seguro que era Bahar al que el viento solo era capaz de doblar, pero nunca derribar, ahora se inclina peligrosamente porque sus raíces se agrietan.

¿Llegará el día en el que Bahar no tenga alguna preocupación? ¿Llegará el día en el que pueda sonreír de la mañana a la noche? ¿Llegará el día en que descubra quién era realmente su marido? ¿Llegará el día en que pueda sentarse con toda su familia en una mesa? ¿Llegará el día en que Bahar sea feliz?

Como espectadores, ansiamos y deseamos que llegue ese día y, mientras tanto, seguiremos acompañándola, trasladándole toda nuestra fuerza moral a través de la pantalla y rezando cada quien a considere oportuno para que el mal de ojo, las malas vibraciones, la energía negativa, la mala suerte y demás elementos oscuros que parecen cernirse sobre Bahar desaparezcan y la luz vuelva a reconfortarla.

Sirin, nada bueno que decir

Si durante estos diez capítulos hemos deseado ser el salvavidas de Bahar cuando la situación la ahogaba, justo es reconocer que también hemos ansiado más de una vez ser el ancla con el que lanzar a Sirin al Bósforo.

¿Alguien encuentra algo bueno que decir de este personaje? Es prácticamente imposible. Es mentirosa, tramposa, envidiosa, avariciosa, manipuladora, egoísta, egocéntrica, malcriada, soberbia, y, por encima de todo, es mala persona. Porque hay que ser mala persona para intentar seducir a tu cuñado. Hay que ser mala persona para chantajear a tu madre con suicidarte si osa siquiera hablar de tu hermana. Hay que ser muy mala persona para decirle a una niña que sus dibujos son feos. Hay que ser muy mala persona para disfrutar martirizando una y otra vez a quien está sufriendo.

Es evidente que Sirin tiene alguna clase de desequilibro mental porque ni su actitud ni su actuación son normales. ¿Hay algún trauma de la infancia que desconocemos y que justificaría esa personalidad? ¿Por qué ese odio enfermizo hacia Bahar? ¿Por qué es feliz haciendo infeliz a su hermana?

Aún no hemos conseguido descifrar del todo su relación con Sarp, pero ya intuimos que pretende repetir la jugada con Arif. Es como si quisiera arrebatar a Bahar todo cuanto le es querido. Parece no soportar que Bahar sea querida.

Quizá la clave de este personaje sea la combinación de ambos factores. Sirin es una mala persona que está enferma. La duda está en saber dónde empieza una cosa y termina la otra. Si prima la enfermedad sobre la maldad, tal vez aún haya esperanza. Si su “alma diabólica” es más fuerte que su mente trastornada, confiemos en que el resto de personajes puedan sobreponerse a sus triquiñuelas y dejarla en el lugar que por ahora más le encaja: la fría soledad.

Eso sí, si de Sirin no hay absolutamente nada bueno que decir, de Seray Kaya solo se pueden decir cosas buenas porque con solo una mirada a cámara, con apenas enseñar los dientes con su perversa sonrisa, consigue que seamos incapaces de olvidar a este personaje justo cuando quisiéramos perderlo de vista definitivamente.

Hatice, la Suiza imposible

Y en medio de estas dos mujeres, entre la luz de Bahar y las sombras de Sirin, está Hatice, esa madre que intenta, pero no consigue ser esa neutral Suiza donde puedan convivir o, al menos, coexistir sus dos hijas.

Hatice ya ha perdido la esperanza de que sus hijas sean hermanas. Si la relación ya era inexistente, el episodio Sarp la hace completamente inviable. Sin embargo, a veces intenta dar algún paso en dirección a Bahar. Intenta tenderle la mano, ayudarla, derribar ese muro creado entre ellas prácticamente desde el día que nació.

Pero Hatice se da de bruces una y otra vez con esa muralla llamada Sirin, con esa hija a la que sí crio, con esa hija a la que sí puede mirar a los hijos, con esa hija con la que sí convive, con esa hija que la manipula emocionalmente una y otra vez. Hatice quisiera hacerle sopa de pollo a sus nietos todos los días, pero no puede asumir el riesgo de que ayudar en una casa suponga el caos en su hogar.

Hatice, ¿no ve o no quiere ver a la verdadera Sirin? ¿De verdad cree que es víctima de su "sensibilidad"? ¿Hasta cuándo podrá lidiar con sus chantajes? ¿Cuál será la gota que colme el vaso? ¿O es que ha renunciado por completo a Bahar y a sus nietos?

Nisan, la niña adulta

Y si Hatice con toda su madurez le da la espalda conscientemente a Bahar, la pequeña Nisan es la columna sobre la que reposa su madre. A Nisan aún hay que cuidarla, que protegerla, que ayudarla, que guiarla, pero ya hemos sido testigos en más de una ocasión de como esta hija cuida, protege, ayuda y guía a su madre.

Nisan quería el vestido de princesa más bonito del mundo, pero al final no le gustaba tanto. A Nisan las botas no le quedaban pequeñas, aunque fuera incapaz de andar. Nisan necesita unos zapatos nuevos y unas acuarelas le permiten ir al colegio de estreno. Nisan gana un premio en el colegio, pero no le dice nada a su madre para que no se sienta mal por no poder ir a la entrega. Nisan sabe que Bahar está cansada y anima a Doruk a ir andando al colegio.

Y, sobre todo, Nisan ejerce como modélica hermana mayor. Nunca suelta la mano de su hermano y no duda en ayudarlo y explicarle aquello que no sabe o no entiende.

Jale, el elemento colateral

Por una de esas coincidencias que tanto gustan a los guionistas, la doctora Jale ha llegado a la vida de Bahar por una doble vía. No era suficiente con que fuera la madre del amiguito de Doruk, sino que también es sobrina del padrastro de Bahar.

Jale es uno de esos personajes que no sabes si odiar o adorar o ambas cosas. No la soportamos cada vez que antepone su trabajo al cuidado de Bora. ¿A quien no se le encoge el corazón cada vez que el niño espera algo de su mamá y ésta nunca se lo da? Y tampoco le perdonamos la frialdad con la que trata a Musa, ese gris funcionario que es capaz de cocinar las galletas más coloridas.

Sin embargo, en los últimos tiempos esa percepción negativa se ha mitigado un poco. Quizá sea consecuencia de eso de que los enemigos de mis enemigos son mis amigos. Bastó que le dijera cuatro verdades a Şirin para que empezáramos a verla con otros ojos.

Y eso es lo interesante de Jale, que es una mujer que puede ser una pésima esposa y una madre ausente, pero tiene perfectamente catalogada a su prima y es una gran doctora.

Ceyda, habemus esperanza

Al margen de estas extrañas relaciones familiares, tenemos a Ceyda, a quien no le conocemos familia, pero sí muchos amigos. Ceyda se nos atravesó desde el mismo instante en que quiso que echaran a Bahar de su casa.

Pero justo es reconocer que hay algunos detalles que nos hacen tener cierta esperanza con ella. La aciaga noche en que el pasado de Bahar se derrumbó, Ceyda acudió a su puerta. Es cierto que su intención era pegarle cuatro gritos por el

escándalo, pero también es verdad que se quedó con su vecina y se encargó, en la medida de sus habilidades y conocimientos, de los niños.

Tal vez Ceyda no gane nunca el premio a vecina del mes, pero cuando Bahar la necesitó, estuvo ahí. Y, además, confiemos en que la ayuda que Bahar le está prestando con Hikmet, sea recíproca. Bahar le ha tendido la mano, ¿la tomará Ceyda?

Bersan, el peligro acecha

Si con Ceyda atisbamos cierto resquicio de esperanza, con Bersan todos los sentidos están alerta. Por un lado, comprendemos su inquina hacia Bahar porque ella ve lo que nosotros también vemos: que el acercamiento entre Arif y Bahar es cada vez más cercano.

Pero Bersan tiene dos problemas. El primero es que es demasiado visionaria. Donde nosotros vemos cierto acercamiento que podría ir a más en un futuro, Bersan ya ve un presente de familia feliz y unida. El segundo es que aún no ha asumido que perdió a Arif el día que se fue con otro.

Y eso es lo que la hace tan peligrosa. Quiere recuperar aquello que perdió a cualquier precio y el problema es que esa factura puede acabar pagándola Bahar sin darse cuenta. Berşan ya ha hecho su jugada poniendo una trampa en casa de Bahar, ¿se saldrá con la suya o, por una vez, Bahar tendrá algo de suerte y esquivará el sucio movimiento de la presunta encantadora vecina?

Yeliz, la amiga entusiasta

Bahar no es pródiga en relaciones sociales. Su vida son sus hijos y eso no deja tiempo para nadie más. Sin embargo, en ese reducido núcleo hay espacio para Yeliz, esa amiga que partió de la misma situación de Bahar, pero optó por otro camino. Apostó por un marido que le ayudase a criar a sus hijos, pero, visto lo visto, parece que no fue la mejor de las decisiones.

Bahar, Sirin, Hatice, Nisan, Jale, Ceyda, Bersan y Yeliz son algunos de los personajes que han convertido a 'Mujer' en la serie del verano. Pero sus relaciones, sus emociones, sus problemas, sus alegrías, sus inquietudes no han hecho más que empezar. 'Mujer' ha sido un fenómeno durante la temporada veraniega y, sin duda, seguirá siéndolo en los próximos meses porque esta historia apenas acaba de empezar.

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