Lucía, ángel y/o demonio

En esta ocasión Angelique Boyer interpreta a Lucía Borges, la protagonista femenina de esta historia, una mujer que ya en el primer capítulo nos sorprende y desconcierta a partes iguales.

¿Quién es Lucía Borges? La primera impresión es la de una joven y atractiva prometida de un magnate empresarial. Su aparición resulta verdaderamente espectacular no solo por su impresionante look, sino también por su actitud. Es una mujer que pisa muy fuerte tras alcanzar el top de la sociedad más exclusiva vía compromiso matrimonial con León Carvajal, uno de los hombres más ricos y poderosos del mundo.

Sin embargo, a la par que conocemos a esa Lucía que sonríe coquetamente a las cámaras, descubrimos a una adolescente a la que aterrorizan los flashes. Se nos muestra poco, pero es suficiente para que comprendamos que la brillante Lucía esconde un pasado con muchas sombras.

Pero antes de que acabe el primer capítulo sorprende una tercera Lucía y descubrimos que ese doloroso pasado no es el único secreto que oculta. La enamorada y abnegada novia del año engaña a su prometido con el hombre de confianza del empresario.

Y en este momento ya se disparan los interrogantes en nuestra cabeza. ¿Cuál de todas estas Lucías es la verdadera? ¿La que llora con su vestido de novia manchado de sangre por la muerte de su prometido? ¿La que se burla de ese prometido en la cama con su amante?

Y más preguntas aún. ¿Quién llegó primero a la vida de Lucía? ¿El magnate o el arribista? Y esta última pregunta es clave para entender todo el desarrollo posterior. ¿Se dio Lucía una oportunidad con León y Johnny se interpuso o se acercó al empresario con un objetivo nada romántico?

Michel Brown, de gavilán a resucitado

Si Lucía es un misterio desde el principio, en el caso de Michel Brown las dudas están en averiguar cómo se adaptará a sus cambiantes circunstancias. A Michel Brown lo conocemos como un sicario, fiel devoto de la Santa Muerte, condenado a muerte por el asesinato de un juez. Hasta aquí todo entra dentro de la lógica. La situación se complica cuando en plena morgue el espíritu del también fallecido León Carvajal "entra" en su cuerpo.

Y aquí empezará la particular odisea del ex magnate. Él seguirá sintiéndose él. Seguirá pensando como él. Seguirá expresándose como él. Seguirá comportándose como él. Pero ya no será él. O mejor dicho será él pero en otro cuerpo.

Si con Lucía se han abierto multitud de interrogantes, con el protagonista masculino las preguntas se elevan exponencialmente. ¿Cómo actuará con la familia del Chino Valdés? ¿Las ayudará a salir de los problemas en los que las involucró el sicario o se alejará de ellas? ¿Regresará para recuperar su vida? ¿Cómo se enfrentará al hecho de que para todos sus conocidos él sea un completo extraño? ¿Cuál será su reacción al descubrir la traición de su prometida y su (presunto) mejor colaborador?

Un romance más allá de la muerte

Es evidente que uno de los momentos más interesantes que se acercan será el reencuentro entre Lucía y León, pero son muchas las variables que pueden influir en el desarrollo de ese acontecimiento.

Evidentemente Lucía verá a ese hombre como un auténtico desconocido, pero el enfoque de León puede variar radicalmente en función de cómo se ordenen los factores. Si se encuentra con ella antes de saber la verdad, probablemente busque la forma de seducirla nuevamente aunque esta vez no podrá recurrir a románticos viajes en helicóptero con rosas y champán. ¿Se fijará la nueva viuda de México en un donnadie recién llegado por muy atractivo e interesante que resulte?

Pero, y si León descubre que fue Johnny quien provocó el caos en su vida y la implicación indirecta de Lucía. ¿Qué será más fuerte? ¿El amor que sentía por esa mujer o el ansia de venganza por haber destruido todo cuanto tenía?

Un alma sin cuerpo

Pero en esta curiosa ecuación cortesía de la Santa Muerte, hay otro factor a tener en cuenta. Si León está ahora en el cuerpo del Chino Valdés, ¿dónde está el sicario? Pues en el cuerpo de un profesor de antropología llamado Beltrán Camacho, que ha sido, por ahora el gran damnificado de esta historia porque se ha quedado sin cuerpo al que mudarse porque el cadáver del empresario, que presuntamente es donde debería ser "recolocado", ha sido enterrado.

¿Cómo reaccionará el sicario a su nueva condición? ¿Se adaptará y aceptará su vida como ciudadano "normal" o regresará en busca de ese maletín que era su billete de ida hacia la casa de sus sueños?

Por otro lado, será curioso ver cómo se produce el encuentro entre el Chino y su ex cuerpo, es decir, qué sucederá cuando León reencarnado en Valdés se encuentre con el sicario y el cuerpo de Beltrán. Si verse ante el espejo ya ha sido traumático, cómo será reencontrarse con su propia imagen frente a frente.

Pero, al margen de las cuestiones más concretas, también queda en el aire otra cuestión con respecto a ese intercambio de cuerpos y ¿almas? ¿personalidades? ¿espíritus?. ¿Ha sido pura casualidad? ¿Tiene la Santa Muerte alguna razón para haber repartido así los diferentes elementos o ha sido simple azar? ¿Qué otros secretos se esconden tras estas "milagrosas resucitaciones"?

El destino de un imperio empresarial

Si bien León y Valdés son los grandes damnificados por la decisión de la Santa Muerte, sus respectivos entornos familiares también se verán afectados.

Por un lado, está Johnny (Alejandro Nones), candidato número uno a villano principal de esta historia porque el Chino Valdés es un sicario de profesión, pero el presunto mejor empleado del año es el mayor de los hipócritas. Por delante, no hace más que elogiar y agradecer a León ser su mentor y casi su padre profesional. Por detrás, se acuesta con la novia de su jefe y, además, planea su asesinato para hacerse lo antes posible con la chica, la fortuna y la empresa.

Johnny ha demostrado ser muy inteligente. Ha movido todos los hilos desde la sombra y se siente seguro de que su plan es infalible, pero hay factores que no ha tenido en cuenta. Desde luego el regreso de León de entre los muertos no está entre las variables que ha analizado, pero tal vez también haya subestimado a Lucía.

Por ahora, la trata como si él fuera el gran cerebro de la operación y ella no tuviera ni voz ni voto, sino que fuera simplemente un instrumento más para llevar a cabo su plan. Es más, casi seguro que cree que será él quien gestione la herencia de la nueva viuda, pero ¿permitirá Lucía que ese hombre la maneje a su antojo? ¿De verdad es tan simple como para ser manipulada fácilmente o ese pasado del que ha huido la ha convertido en una mujer mucho más fuerte e inteligente de lo que aparenta?

Pero Johnny no solo tendrá que controlar a Lucía, sino que deberá mantener lejos de sus asuntos a los hijos de León. Con Guille y Valentina no va a tener problemas porque los negocios no entran en su lista de prioridades, pero Eva (Claudia Martín) va a ser un buen dolor de cabeza para el aspirante a heredero de magnate.

Desde el principio Eva ha rechazado a Lucía como novia de su padre, por lo que tampoco parece probable que le haga gracia que tome decisiones sobre el patrimonio familiar. Con León vivo, Lucía optaba por la prudencia y la diplomacia, pero ¿seguirá actuando así o sacará las garras para recordarle a su hijastra cuál es su nueva posición en la familia, la casa y la empresa?

En peligro permanente

Si los Carvajal van a tener que adaptarse familiar y económicamente a las nuevas circunstancias, en el caso de los Valdés la situación también es compleja.

Por un lado, se van a encontrar con un hombre que no es quien parece ser y, por otro lado, van a tener que enfrentarse a las consecuencias de los actos del sicario. ¿Conseguirán Lupe y Juliana escapar de los hombres del cártel que las persiguen?

Y, por otro lado, ¿conseguirá Alacrán detener a quien cree que es el Chino Valdés? Será interesante ver cómo se enfrenta el educado y respetable León Carvajal a las amenazas de unos delincuentes que primero disparan y después preguntan.

Obviamente en lo que respecta al Alacrán no podemos perder de vista los movimientos que hará a partir de ahora el Chino reencarnado en el anodino Beltrán. El sicario sabe que su familia está en peligro, pero ¿encontrará la forma de ayudarla desde la distancia?

#Juliantina

Finalmente es imposible no adelantarse ligeramente a los acontecimientos porque no se puede hablar de 'Amar a muerte' sin hacer mención al fenómeno Juliantina. Por ahora no podemos avanzar prácticamente nada porque esa trama ni siquiera se ha intuido, pero lo que sí ya hemos hecho ha sido conocer a sus protagonistas.

Conocemos ya a Juliana (Bárbara López), la hija del Chino Valdés. Sin duda, no ha tenido una vida fácil. Vive en una caravana con un padre que está más preocupado porque no se apaguen las velas de la Santa Muerte que por dirigirle una mirada y con una madre que ha hecho hasta lo imposible para que su hija no supiera la profesión de su progenitor.

En cuanto a Valentina (Macarena Achaga), su vida ha sido radicalmente opuesta. Ha tenido una buena familia en una buena casa. De la pequeña de los Carvajal sabemos poco aunque intuimos una profunda sensibilidad.

A partir de ahora sólo queda esperar con ganas el encuentro entre estos dos personajes aparentemente tan distantes y que van a estar tan unidos.

En definitiva, 'Amar a muerte' reúne un buen número de razones para sentarnos cada tarde ante la pantalla. Un elenco encabezado por dos de los nombres más conocidos y reconocidos del género y una historia nada convencional. Si la muerte ofrece segundas oportunidades, ¿por qué no dar una oportunidad a 'Amar a muerte'?