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5 razones por las que la audiencia siempre quiere a Frijolito

Han pasado ya años desde que Alejandro Felipe Flores llegó a nuestras vidas como Frijolito. En la actualidad apenas queda nada de aquel niño que sorprendió con su ternura y desparpajo. Sin embargo, hay algo que no ha cambiado. Cada vez que 'Amarte así, Frijolito' regresa a la pantalla, la audiencia vuelve a incluir al pequeño Frijolito como un miembro más de la familia.

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El niño pícaro

Es muy complicado definir a Frijolito. Son tantas las características que atesora en su infantil cuerpecito. Es un niño responsable que busca la forma de ganar unas monedas para ayudar a su madre porque es consciente de los apuros económicos que hay en su casa.

Es un niño solidario que comparte la "torta" de jamón conseguida con métodos cuestionables con su mejor amigo, ese Toño, que se convertirá en aliado de mil y una aventuras y en un hermano de vida.

Es un niño pícaro que idea las estrategias más inverosímiles para hacerse con su manjar favorito: las tortas de jamón.

Es un niño cariñoso que da a esa dulce niña llamada Dulce todo el cariño que no encuentra en su casa.

Es un niño observador, capaz de dar a sus mayores auténticas lecciones impropias de una criatura tan pequeña y, a priori, sin experiencia.

Es un niño melancólico que pese al profundo amor de su Mami Chula y del resto de su familia y vecinos, arrastra la tristeza de no haber conocido a su padre. Y, además, según se va haciendo mayor, también van creciendo sus dudas y sus preguntas.

Sin embargo, la vida, el destino o como cada quien quiera llamarlo le va a tender un cable y va a hacer que ese padre se cruce en su camino. O quizá sería mejor decir que Frijolito se cruza en el camino de ese padre que ignora su paternidad.

A partir de hora, Frijolito y Nacho fraguarán una relación muy especial, muy estrecha, basada en la amistad, el cariño, la confianza, la ternura, la complicidad… Pero sin que ninguno tenga ni idea del profundo vínculo que los une.

Margarita, la Mami Chula

Pero el gran puntal en la vida de Frijolito es Margarita (Litzy), su Mami Chula, esa adolescente que un día se despertó y su vida había cambiado radicalmente después de haber sido drogada y violada. Margarita pudo haber renunciado a ese bebé que venía en camino, pero siguió adelante con el embarazo y día a día lucha para darle cuanto necesita a ese hijo que es el centro de su vida.

Y no le importa ser una pluriempleada. No le importa ir a las carreras de un sitio a otro. No le importa nada con tal de que su hijo sonría.

Porque Margarita por encima de todo es madre y ese sentimiento es el que la lleva a caer en una telaraña de mentiras y engaños que no hace más que crecer y crecer. Lo que empezará como una mentirijilla para conseguir un empleo terminará convirtiéndose en una gran bola de nieve que estará a punto de arrastrar a todos sus protagonistas.

¿Por qué una buena muchacha como Margarita cae en esa sarta de mentiras? Porque no olvida que Ignacio abusó de ella. Porque no soporta que él ni siquiera la recuerde. Porque no quiere reconocer que ese hombre significa para ella más de lo que debería.

Ignacio, el amigo paternal

Y mientras a Margarita le reconcome el recuerdo de aquella noche aciaga, Ignacio (Mauricio Ochmann) vive en la más absoluta de las inopias. Margarita rememora aquel fatídico momento cada vez que lo tiene delante, pero Ignacio solo ve a una mujer "gloriosa" y no entiende su actitud hacia él.

¿Es Ignacio un miserable? No. ¿Es una mala persona? No ¿Es un irresponsable? No. ¿Es un inconsciente? Sí. Por no darse cuenta de que lo que para él era un simple juego, para la otra parte tenía otra interpretación ¿Es un ignorante? Sí. Ignacio ignora prácticamente todo de una parte fundamental de su vida. Ignora que abusó de Margarita. Ignora que es padre. Ignora que ese niño que le ha tocado el corazón lleva su sangre.

Si Margarita se enroca en una sucesión de mentiras, Ignacio va a vivir en la duda constante. En la duda de no entender absolutamente nada de cuanto rodea a Frijolito. En la duda de no conseguir dibujar el árbol genealógico de ese niño con una madre casi ausente y una abuela huidiza. En la duda de no entender por qué Margarita se acerca y se aleja de él aleatoriamente.

Y lo peor es que mientras Ignacio lo ignora prácticamente todo, todos a su alrededor conocen todas las verdades que le incuben y todos, por una u otra razón confabulan y maniobran para que él siga en la más absoluta ignorancia. Margarita, para no perder a su hijo. Chantal, para no perder su anillo de prometida. Lucho, para no perder su libertad. Francisco, para no perder su aura de respetable padre de familia.

Las brujas del cuento

Pero no solo las mentiras de Margarita y la amnesia de Ignacio van a marcar el futuro inmediato de Frijolito. Hay dos personajes que van a entrar en su vida con el único propósito de alejarlo todo cuanto sea posible de ese padre-amigo con el que acaba de encontrarse.

La primera de la lista es Chantal (Carla Peterson). Ahora mismo es su proyecto de madrastra con todas las connotaciones negativas que ese concepto arrastra en el imaginario popular. Chantal quiere convertirse en la señora de Reyes a como dé lugar. ¿Por qué? ¿Por amor? Va a ser que no. Chantal quiere asegurar su futuro, es decir, quiere asegurarse una visa oro en la cartera, una mansión con servicio 24 horas en la que vivir cómodamente, una cuenta corriente que le permita cuanto tratamiento de belleza se le antoje, etc. Y todo eso lleva asociado el nombre de Ignacio Reyes. Y si para lograr quedarse con ese trofeo tiene que llevarse por delante a un niño inocente, no le temblará el pulso.

Y si a ella le tiembla, ya está su madre para ayudarla en sus planes. Si Lucrecia (Marita Ballesteros) no es capaz de sentir absolutamente ninguna ternura ni empatía hacia su propia nieta, ¿cómo va a haber hueco en su corazón para un niño pobre? Si trata a su nieta a golpe de reproche, ¿cómo va a tratar a ese hijo ilegítimo (bastardo, en su vocabulario) que amenaza su propio bienestar?

Pero tanto Chantal como Lucrecia van a tener que hacer frente a otros problemas más allá de los causados por Frijolito. Chantal deberá enfrentar las consecuencias de sus actos lidiando con un amante que no está dispuesto a renunciar a los beneficios económicos que ella puede reportarle. Y Lucrecia tendrá que lidiar con todos los secretos que lleva años callando y que poco a poco irán saliendo a la luz.

La gran familia

Pero por mucho que Chantal y Lucrecia quieran evitarlo, Frijolito siempre será la argamasa que una a una gran familia. Frijolito siempre unirá a Margarita e Ignacio, aunque ella se niegue a aceptarlo y él no sea consciente de esa unión.

Frijolito también unirá a su abuela Evangelina y a su tía Rosita porque, aunque la primera no tolere a la segunda por recordarle la infidelidad y el abandono de su marido, ambas comparten el cariño por ese niño que consigue hacerlas sonreír hasta en la más incómoda de las discusiones.

Frijolito también conseguirá que su gran amigo Toño y su abuelo don Pedro formen parte de su acogedora familia. Tal vez en casa de Frijolito no haya grandes comodidades, pero sobra amor y cariño, justo lo que falta en casa de Toño, cortesía de su padre, el violento y agresivo Gregorio. Y, curiosidades de las telenovelas, Gregorio no solo está perdidamente enamorado de Margarita, sino que, además, es el amante de Chantal. ¿Es posible estar más implicado en la trama? La lástima es que sea para mal, aunque hay que reconocer que Diego Olvera demuestra una vez más su solvencia actoral.

Frijolito también provocará la transformación del serio, responsable y anquilosado Francisco (Roberto Mateos). El hermano de Ignacio ha vivido una vida "casi" monacal desde que enviudó, pero la irrupción en su casa de Frijolito y Margarita hará que todo cambie, algo que provocará que la rabia de Brujilda no haga más que crecer exponencialmente. Y, además, descubriremos que tras esa imagen de hombre recto e íntegro se oculta una realidad no tan digna moralmente.

En resumen, Frijolito es el eje central de una de esas historias atemporales formada un entramado de mentiras, engaños, malos entendidos, sentimientos encontrados, ambiciones desmedidas, odios irracionales…. Pero, donde también hay hueco para problemas reales y, lamentablemente, cotidianos como los abusos sexuales, los embarazos no deseados, la violencia doméstica, el maltrato infantil…

Y en medio de todo ese caos que rodea a ese pequeño niño, los espectadores solo podemos poner nuestra particular cuota: acompañarlo cada tarde en sus risas y sus lágrimas, sus aventuras y sus desventuras, deseando que las primeras siempre sean mayores que las segundas.

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