Como siempre, la respuesta es: depende. Depende de qué parámetros se midan podremos hablar de unas bolsas u otras, todas tienen sus desventajas, y no son pequeñas. Si ahora mismo no entendéis nada, al final del artículo os dejo la verdadera clave de todo este asunto de ser verdaderamente ecológico con las bolsas. En lo que llegamos al final, analicemos cada una de ellas.

Bolsas de tela: nos han dicho hasta la saciedad que son las más ecológicas, ¿verdad? La realidad es que, si tenemos en cuenta el uso del agua, emisiones de CO2 o utilización de recursos por bolsa, la bolsa de tela es mucho menos ecológica que la de plástico.

Bolsas de rafia: son las típicas bolsas que nos encontramos en el supermercado. Están fabricadas con polipropileno. Si lo que buscáis es algo que se pueda reciclar, esta no es la mejor elección. No sólo todas no son reciclables (deberían ser recicladas y reciclables indicándolo en la bolsa) sino que tampoco son biodegradables. Además, si vienen fabricadas desde el otro lado del mundo, el transporte tampoco favorecerá que colaboren con la conciencia ecológica.

Por si esto no fuera suficiente, nos encontramos con un nuevo problema que hasta hace poco no se había tenido en cuenta: estas bolsas están fabricadas con tejidos que favorecen la contaminación por bacterias como Listeria, Samonella o E. coli al introducir alimentos desnudos (sin envasar) que pueden transmitirse a otros alimentos posteriores. Si no lavamos las bolsas después de cada uso, estas bacterias se multiplicarán y podrán estar en niveles suficientes como para provocar problemas de intoxicaciones. Esto será aún más posible si se guardan en lugares con humedad y calor.

¿Cómo podríamos evitarlo?

- Lavando las bolsas después de cada uso. En la lavadora si son de tela o con agua y jabón si son de rafia. Ambas deberían dejarse secar bien antes de volver a utilizarlas.

Bolsa de tela | iStock

- Asegurarse del correcto envasado de carnes y pescados que puedan dejar algo de líquido suelto en su interior.

- Guardar las bolsas en lugar fresco y seco. El coche, pese a ser lo más cómodo, no es lo más correcto, el calor puede favorecer este crecimiento bacteriano si no hemos eliminado todas las bacterias previamente.

- No dejar la comida dentro demasiado tiempo. Además de romper la cadena de frío, cuanto más tiempo estén, más posibilidades de contaminación tendremos.

Bolsas de papel: si tenemos en cuenta el residuo, estas sí son fácilmente degradables, pero no son tan resistentes como las otras y es posible que se rajen con ciertos envases con esquinas que podamos encontrar. También son reutilizables, pero menos veces que las anteriores.

Bolsas de plástico: las más odiadas, hemos visto terribles imágenes de nuestros mares plagados de ellas. Este tipo de bolsas se introdujeron en los años 70 con gran éxito de mercado. Son inertes (no favorecen que crezcan microorganismos) y resistentes (con 5 gramos que pesa, aguanta 11 kg, superando a todos los demás materiales). Desde los años 70 hasta hace poco tiempo, se reglaban con la compra en el supermercado. Quizá esto favoreciera la percepción de que eran de usar y tirar. Nada más lejos de la realidad. Estas bolsas no se degradan y permanecerán años entre nosotros. Esto es cierto, pero también hay que tener en cuenta que están fabricadas con un material que sí es reciclable. En España reciclamos sobre un 11% de todas las bolsas. La responsabilidad de reciclar estas bolsas para darles nuevos usos es exclusivamente nuestra. Deben ir al contenedor amarillo salvo que en la bolsa especifique que es compostable, en cuyo caso debería ir al orgánico.

Si la sensación que tenéis ahora mismo es: y entonces ¿qué hacemos?, es una pregunta más que lógica. La respuesta también lo es, y más sencilla de lo que parece: reutilizar.

La Agencia de Medio Ambiente de Inglaterra y Gales afirmó en 2011 que la bolsa de algodón debería reutilizarse 131 veces, la bolsa de rafia 11 veces, la de papel 3 veces. La de plástico reutilizable con 10 usos sería la mejor alternativa medioambiental. Por supuesto, posteriormente sería imprescindible enviarla a reciclar.

Si se os ha olvidado la bolsa de tela o rafia y pensáis que sois más ecológicos comprando (otra más) que una de plástico, estáis equivocados. Antes de acumular bolsas y bolsas de tela y rafia, es mejor elegir una de plástico y reutilizarla.