Esta cifra, que va en ascenso desde 2006, se incrementó notablemente a partir de la crisis económica de 2008 y ha seguido un ritmo creciente hasta la actualidad gracias, entre otras cosas, a la mejora de las conexiones y las herramientas de comunicación. El teletrabajo es, pues, una modalidad laboral que si bien tiene algunos inconvenientes resulta atractiva para hasta un 69% de trabajadores en España, que afirman que desearían poder trabajar desde casa, según un estudio elaborado por Randstad Human Capital Consulting.

Vivimos días de teletrabajo forzado, y muchas personas que llevaban toda su vida laboral yendo puntualmente a la oficina se han montado un despacho improvisado en casa para asumir la jornada laboral desde su hogar. Trabajar desde casa tiene muchísimas ventajas (ahorramos tiempo y recursos en desplazamientos, podemos conciliar con más facilidad, estamos más tranquilas), pero también es probable que cometamos algunos errores de principiante que pueden acabar haciendo que se nos caiga la casa encima en pocos días. Estos son los más habituales:

Trabajar en pijama

Mal. Aunque no vaya a verte nadie o solamente tu familia, es necesario que tengas una rutina de aseo personal exactamente como la que tienes cuando vas a la oficina. Ducharte y vestirte antes de ponerte a trabajar es fundamental para que no acabes sintiéndote una ermitaña.

Habilitar un lugar para trabajar

El lugar que utilices para trabajar debería ser, en la medida de lo posible, exclusivo para ello. Esto significa que, si puedes, es mejor no trabajar en la mesa del salón, o en la cama, o en el sofá: ten un espacio único y trátalo como si fuese tu oficina. Si tu casa es pequeña y no está habilitada para el teletrabajo, tal vez te toque improvisar si es posible: con un par de caballetes y una tabla puedes montar un escritorio en la habitación, aunque tal vez tengas que mover la cama y desplazar algunos muebles. En definitiva, cualquier cosa antes que tener una oficina móvil dispersa por toda la casa. Si además tienes la suerte de contar con dos ordenadores, no lo dudes: que uno de ellos sea exclusivamente para trabajar y el otro para ocio. Por tu salud mental.

Planifica un horario

Haz exactamente el mismo horario que harías en la oficina, o uno similar, y respeta las pausas de desayuno, descanso y almuerzo. Cuando llegue el fin de la jornada no caigas en la tentación de seguir trabajando, aunque tengas un hueco, para adelantar el trabajo del día siguiente: lo único que conseguirás es sentir que no paras nunca. Es tiempo de ocio hasta el día siguiente: disfrútalo como más te apetezca.

Teletrabajo | iStock

No fumes en casa

Si no lo has hecho hasta ahora, procura no hacerlo tampoco al teletrabajar. Ponte unos horarios para salir a fumar a la ventana, el balcón, la terraza o un lugar convenientemente habilitado y ventilado. Si empiezas a fumar en casa no solamente vas a dejar el espacio apestado, sino que fumarás mucho más.

No ataques la nevera

Un buen truco para el teletrabajador es tener siempre a mano un buen frutero con frutas variadas. Cuando tengas hambre, echa mano de una manzana, un plátano o una naranja, que te saciarán y calmarán el gusanillo, y evitar correr a la nevera a por cualquier cosa altamente calórica y probablemente poco saludable. Es fácil coger unos kilitos cuando tenemos la tentación tan cerca. No caigas en ella.

No compres guilty pleasures

Galletas, patatas fritas, bollería y snacks quedan totalmente prohibidos. Simplemente no los compres, porque si los tienes al alcance la tentación de picotear va a ser constante y muy difícil de vencer. Si tienes un rato tras la jornada laboral aprovecha para hornear un bizcocho sencillo y con poco azúcar, o unas tortitas ligeras, y raciona muy bien su consumo. Todo lo demás, prohibidísimo.

Asegúrate de contar con las herramientas necesarias

Antes de ponerte a teletrabajar es fundamental que cuentes con todas las herramientas que necesites y con una buena conexión a internet para poder llevar a cabo tus tareas de forma óptima. Entre ellas, incluimos una buena manera de hacer reuniones vía telemática, porque seguramente muchos temas que hasta el momento tratabas cara a cara con tus compañeros tendrás que abordarlos vía Skype o Hangouts. Que no te pille el toro y tenlas listas.

No te distraigas para hacer las tareas del hogar

Es muy tentador poner la lavadora en una pausa, o recoger el lavavajillas mientras te preparas el café de media mañana, de paso que aprovechas para llamar a tus padres. Procura evitarlo. El primer día te parecerá la gloria, pero poco a poco empezarás a sufrir el hecho de no tener delimitado tu espacio y tiempo de trabajo y de ocio. Si además tienes hijos a cargo en casa estos días y tienes pareja, lo mejor es que hagáis una planificación muy bien pensada sobre cómo repartiros las tareas del hogar, el tiempo de teletrabajo y el cuidado de los niños. Si tienes niños a tu cargo y estás sola, ya puedes olvidar lo que has leído y prepararte para librar la batalla que se avecina: simplemente haz lo que puedas. ¡Al toro!

No te aísles

Es tan fácil volverse misántropo cuando se teletrabaja, y más si lo hacemos en pijama y sin duchar, que es posible que tengamos que obligarnos a ciertos intercambios sociales por más que nos apetezca poco. Mantén el trato con tus compañeros, ten una pestaña abierta de Whatsapp para tratar los temas de trabajo con agilidad, haz skypes con tus amigos, llama por teléfono a tus seres queridos ahora que tendrás todo ese tiempo que ya no inviertes ni en desplazamientos ni en ocio. Mantén tu relación con el mundo o de lo contrario puedes acabar entrando en un bucle de aislamiento que puede no ser bueno para ti.

Trata de tener la casa recogida

No hay nada más estresante que estar trabajando en un espacio sucio y desordenado. Intenta tener arreglados tanto tu espacio de trabajo como los de ocio, porque van a ser tu vida durante las próximas semanas. Esto significa que recojas la cocina cada vez que la usas, ya que de lo contrario cuando pares para tu pausa te encontrarás inmersa en el caos, haz las camas, recoge y dobla la ropa, y barre y friega con regularidad, ya que al estar en casa esta se ensuciará mucho más que cuando vas a la oficina.