Tanto si tienes uno de plumas o plumón (naturales, cosa que recomendamos especialmente para los alérgicos) o sintético (más barato y de peor calidad), estos son los errores más frecuentes que cometes a la hora de tratar tu edredón nórdico y que, sin saberlo, le están restando años de vida.

Usar fundas de mala calidad

Compra fundas que sean de algodón, de buena calidad, y permitan que el nórdico respire. Evita los tejidos sintéticos, que impedirán la transpiración y harán que el edredón se estropee antes.

No ventilar la habitación

Es importante que el edredón se encuentre en una habitación convenientemente ventilada para que el relleno mantenga su textura, de manera que aunque haga mucho frío debemos asegurarnos de abrir las ventanas aunque sea solo unos minutos todos los días.

Cuidado con la calefacción

La exposición prolongada a fuentes de calor puede dañar el nórdico, de manera que es importante que no esté cerca de ningún radiador y que, en la medida de lo posible, evitemos tener la calefacción muy alta en la habitación.

No lavarlo convenientemente

Es importante lavar el edredón después de cada temporada, antes de guardarlo. Para ello, es recomendable llevarlo a la tintorería en lugar de meterlo en la lavadora, pues así nos aseguraremos de que se usan los productos adecuados y que la temperatura no estropeará el relleno.

No tenderlo nunca

De vez en cuando es recomendable colgar el nórdico en el exterior durante un rato, en un día seco. Así nos aseguraremos de que se elimina cualquier resto de humedad, que puede dañar el relleno.

Nórdico | iStock

No agitarlo

Hacer la cama no significa extender en nórdico en dos segundos nada más levantarnos. Es importante dejar airear las sábanas durante un rato, y a continuación airear el edredón para asegurarnos de que las fibras se oxigenan convenientemente.

Guardarlo mal

Tras llevarlo a la tintorería, son muchas las personas que guardan los edredones nórdicos en bolsas de plástico hasta el siguiente invierno. Craso error. Lo ideal es guardarlo en la funda original o, si no la tenemos a mano, en una funda ligera de tela que permita el paso del aire.

Tumbarse sobre él

Tumbarnos, saltar, etc. Los nórdicos son para meterse debajo, y en ningún caso para tumbarse encima con una mantita, saltar sobre ellos o colocar objetos pesados, pues este gesto estropea el relleno.

No dejar secar bien la ropa de cama

Sabemos que, especialmente en invierno, es habitual que recojamos la ropa de cama cuando aún está ligeramente húmeda. Esa humedad, por pequeña que sea, puede dañar nuestro nórdico, por lo que recomendamos acabar de secar bien las fundas en el interior para evitar el contacto del edredón con la humedad, y tener varios juegos para que no nos pille el toro aunque esté lloviendo fuera.