Tienes hambre y quieres comer algo rápido, así que acudes a la nevera o al congelador a ver qué hay para comer y qué se tarda menos en cocinar. También es posible que no te quede nada más en el frigorífico o no tengas otra alternativa. La forma más sencilla y rápida de cocinar algo es freírlo en la sartén. Un chorrito de aceite, echas lo que quieres y en unos minutos, listo. Pero si quieres evitar que tengan exceso de grasa sigue los consejos que te damos en el vídeo.

Sin embargo, en algunas ocasiones freír implica gastar mucho aceite para que los alimentos se cocinen bien y luego estén ricos y crujientes. Tras freírlos, es posible que el filete, las croquetas o los palitos de pescado que hayas preparado estén llenos de aceite y tengas que colocar un papel de cocina para que absorba los restos que estas comidas desprenden. Esta textura grasienta dejará tus platos llenos de aceite y además hará que los alimentos que hayas cocinado no estén crujientes.

Cuando vayas a freír, pon la sartén al fuego y echa aceite hasta que se calienta. Después, echa lo que quieras cocinar a la sartén, pero con cuidado porque saltará y te puedes quemar. Los alimentos saltan en la sartén porque tienen agua y esta se convierte en vapor cuando entra en contacto con el aceite, que ya está a una temperatura muy alta. En ese momento, se forma una burbuja de vapor que explota de forma violenta y puede provocar quemaduras importantes en la piel de quien cocina.

Así que si a partir de ahora quieres que tus fritos sean menos grasientos y estén crujientes, en este tutorial en vídeo te mostramos un par de sencillos trucos para que tus comidas sean más apetecibles y sanas. Además, disminuirás el consumo de aceite y también tendrás que limpiar menos porque el aceite saltará en menor medida si sigues estos métodos en tu cocina.

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