Grande, esponjosa y, a poder ser, bonita, que incluso combine con el bikini o con alguno de nuestros accesorios. Es cierto que son más aparatosas y también más difíciles de cuidar, pero también lo es que son más cómodas y agradables si conseguimos mantenerlas en buen estado y evitar que se estropeen y se queden ásperas. Aquí van algunos consejos para mantener como el primer día esas toallas de playa que tanto nos gustan:

No las laves cada vez que las usas

Es tentador meterlas en la lavadora a cada uso para eliminar cualquier resto de arena o ramas, pero lo cierto es que si las lavamos y secamos a menudo –ya sea al sol o en secadora– nuestras toallas se acabarán estropeando. Establece la frecuencia siempre en función del uso que les hayas dado y del tipo de arena y vegetación de la playa en la que hayas estado, pero en principio basta que las laves cada tres usos, e incluso puedes alargarlo a cuatro o cinco si solo has ido a la piscina.

Sécalas al sol

Pese a que la secadora deja las toallas esponjosas, también las estropea más y puede que se acaben deshilachando, además de que es mucho más ecológico secarlas al aire libre. Evita las horas de más sol, y a ser posible no las pongas a secar en contacto directo con el sol, especialmente en el caso de las toallas de colores. Cuélgalas siempre por el extremo pequeño, asegurándote de que no cuelguen más de un lado que de otro porque podrían deformarse.

No utilices ganchos para ponerlas a secar

Cuando vuelvas de la playa o la piscina y quieras poner a secar tu toalla, evita los ganchos del baño por varios motivos: en primer lugar la toalla tardará en secarse, pues la humedad de la estancia dificultará el proceso, y en segundo lugar no se secará uniformemente, al estar amontonada, y puede que incluso algunas zonas no lleguen a secarse, cosa que puede favorecer la aparición de hongos.

Cómpralas siempre de buena calidad

Precisamente porque las toallas de playa son prendas de batalla que van a acompañarnos arriba y abajo, incluso durante nuestros periplos por el mundo, es fundamental que sean siempre de buena calidad para garantizar que se mantengan en perfecto estado durante mucho tiempo. Hay que fijarse en que los acabados estén bien hechos y el tejido sea meloso y agradable. Evita los sintéticos y procura que sean siempre de algodón 100%, aunque puedes tener también a mano alguna de microfibra (son pequeñas y manejables, aunque más incómodas para descansar sobre ellas), o lino.

No las guardes en el baño

Opta siempre por un lugar fresco y seco para las toallas, ya que la humedad del baño las acabará dañando. Puedes guardarlas dobladas (si es así, procura hacerlo cuidadosamente, sin que queden arrugas) o enrolladas, en función del espacio que tengas, y si puedes hazte con unos paquetitos de lavanda u otras hierbas aromáticas que te gusten para que tengan siempre un olor agradable.

Si se deshilachan, no estires

Procura llevar contigo unas pequeñas tijeras, y si en algún momento las toallas se deshilachan, corta el hilo cuidadosamente a ras. Ni se te ocurra estirar, porque montarás un berenjenal de difícil solución que puede arruinar definitivamente tu toalla.

Aíslalas de agentes que las puedan estropear

Si llevamos nuestra toalla en la bolsa de la playa hemos de tratar de mantenerla alejada de cremas solares, que en cualquier momento se pueden abrir dentro de la bolsa y ponerlo todo perdido, así como de llaves, peines o cualquier objeto punzante. Organiza bien la bolsa de la playa para poder llevar tus objetos personales en un compartimento, y hazte con un neceser para guardar los productos de higiene personal.

Lávalas con cuidado

En el caso de las toallas de algodón es recomendable que el primer lavado se haga con agua fría y sin mezclarlas con otras prendas, mientras que los siguientes ya se pueden lavar con agua tibia y prendas de colores similares. Opta por un jabón líquido que no sea demasiado agresivo y evita o limita el uso de suavizantes. Ni que decir tiene que es fundamental seguir las recomendaciones de lavado que indica el etiquetado.

Di sí a la esterilla

Una gran idea es colocar la toalla sobre una esterilla, para evitar el contacto directo con la arena y mantenerla más limpia. Hay esterillas pequeñas y manejables que podrás cargar sin problemas y te ayudarán a garantizar el buen estado de tus toallas.