Hablemos de riesgos

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Verano: estas son las prácticas sexuales más arriesgadas

Por los vestidos vaporosos, la brisa del mar o por el calor, no sabemos por qué exactamente en verano nuestro deseo se dispara y nos lanzamos a tener encuentros sexuales que no siempre acaban bien y es que ¿sabías que en verano el sexo se puede volver un deporte de riesgo?

Sexo en la playa
Sexo en la playa | iStock
María Torre
  Madrid | 21/06/2019

Esa fantasía que tienes ahí guardada, los paseos al atardecer cerca de la playa o los ligues de verano cobran de repente un interés tan grande que el cerebro solo puede pensar en satisfacer nuestro deseo sexual sin tener en cuenta los riesgos que podemos correr. ¿A ti también te ha pasado que esa escena que parecía tan idílica y erótica en tu cabeza luego no se pareció en nada a la realidad?

En verano los encuentros eróticos se multiplican y con ellos las prácticas de riesgo. La absorción de vitamina D aumenta, tenemos más horas de luz y nuestros cuerpos se exponen más. Esto hace que nuestra libido también crezca ya que generamos más testosterona, estrógenos, melatonina, endorfinas y serotonina. A esto hay que sumar que pasamos más tiempo al aire libre, en ambientes sociales y el estrés por el trabajo disminuye. Todo ello produce que estemos más proclives a tener sexo ya sea en pareja o en relaciones esporádicas.

Inma Ríos, psicóloga, sexóloga y terapeuta de pareja, explica que el incremento se debe a todos estos factores y añade que “El hecho de viajar a otros lugares o que vengan personas de vacaciones a nuestro ambiente, despierta también nuestra libido por lo exótico y novedoso de las nuevas relaciones, así como la posibilidad de tener encuentros sexuales esporádicos sin mayor compromiso”. “La posibilidad de dejarse llevar, de liberarse, de focalizarse en el placer y no en nuestras responsabilidades cotidianas son unos grandes promotores de nuestro deseo”. La alimentación en la época estival también ayuda influenciando “nuestro ánimo y energía”. “Solemos comer alimentos de temporada más fresquitos y ligeros, aportándonos mayor cantidad de vitaminas”.

¿Cambias de rutina sexual en verano?

Según la sexóloga, “En verano salimos más y resultan más atractivas las prácticas sexuales al aire libre o en lugares menos íntimos”. Puede parecer que esto haga que nos olvidemos de practicar sexo seguro, a lo que Ríos comenta que “No nubla nuestro entendimiento ni nos hace ser más irresponsables en nuestras conductas sexuales, pero sí solemos ser irresponsables habitualmente y aumentamos nuestras interacciones sexuales en época estival, también aumentamos el riesgo”.

Con el aumento de las relaciones esporádicas se acrecientan las ITGs (Infecciones de Transmisión Genital). Por ello, no nos debemos olvidar de que, aunque cambiemos las costumbres sexuales, hay una que debe mantener todo el año: la protección. Es muy importante utilizar preservativos en un encuentro casual, incluso si tomamos algún otro método anticonceptivo, para evitar el contagio de ITGs. Las prácticas que se realizan en el agua también necesitan de esta protección ya que el riesgo de embarazo y de contagio es el mismo.

“Si una persona es responsable habitualmente en sus relaciones sexuales, también lo será en verano, pero sí que es cierto que en época estival se bebe más alcohol y éste es un desinhibidor que puede afectar a nuestra consciencia de riesgo” matiza la experta. Hay que tener especial cuidado en mantener los preservativos en un lugar fresco, seco y que no estén expuestos al sol. Si eres de las que los guarda en la guantera del coche o en un lugar similar, lo mejor es que les busques otro sitio más seguro.

Sexo | iStock

Prácticas sexuales de riesgo

El calor, las vacaciones y el cambio de ambiente hacen que busquemos otros lugares donde practicar sexo. El más común es el agua, pero si te decimos la verdad, y aunque parezca muy erótico, no es el mejor sitio para tener una relación sexual satisfactoria. “Las prácticas sexuales acuáticas suelen ser muy atractivas, por lo poco habituales, por la exposición al aire libre, por la ligereza de movimientos, pero tienen varios inconvenientes. El agua, aunque pueda parecer lo contrario, provoca sequedad vaginal, por lo que la lubricación natural y necesaria si se quiere practicar penetración vaginal se ve afectada. El cloro de las piscinas puede ser el causante de proliferación de hongos por alteración del PH dérmico, mientras que la sal del mar altera la composición del preservativo y crece el riesgo de rotura. Así mismo, la sal y la arena de la playa pueden producirnos picores e irritaciones en la piel. También habría que tener precaución con las picaduras de animales acuáticos”, aclara Ríos.

Si vas a tener un encuentro en el agua, “El preservativo debe colocarse en estado de erección antes de meternos. Usa lubricantes de silicona para aportar la lubricación que se pierde en el agua y si es una práctica como la anal, también debes recurrir a este tipo de lubricantes ya que esa zona no lubrica por sí sola” aconseja. Y no debemos olvidarnos de la comodidad colocando toallas, mantas o prendas de vestir allí donde nos apoyemos, lo que hará que también evitemos infecciones.

Por otra parte, disfrutar sexualmente del campo o un espacio abierto al aire libre es otra de las grandes tentaciones en verano. La sexóloga reconoce que “La práctica sexual al aire libre tiene la desventaja de la incomodidad, aunque realmente no supone ninguna gravedad”, salvo la de las posibles picaduras de mosquitos en lugares altamente sensibles de nuestro cuerpo. “El problema viene cuando se practica en alguna zona de acceso al público. Si es así, aunque en España no existe ninguna ley contra la práctica sexual en lugares públicos, sí podemos ser sancionados por exhibicionismo o intención de provocación sexual si se realiza frente a menores”. “Otro riesgo al que nos exponemos a la hora de tener sexo al aire libre es al de ser objeto de viralización en redes sociales si alguien nos capta con su cámara y decide publicarlo”.

Pero no todo va a ser negativo, el verano nos facilita hacer realidad algunas de nuestras fantasías alimentando así nuestro deseo sexual y alegrando la vida íntima. Como dice Ríos, realizarlas en esta época “Suele ser poco costoso y accesible” por lo que es una oportunidad para activarnos sexualmente.

Si este verano te vas a lanzar a cumplir alguna de tus fantasías más locas recuerda que antes siempre va la protección, la seguridad y el respeto mutuo.

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