Lleváis tiempo tonteando por redes y parece que hoy por fin será “la gran noche”. Tenéis reserva para cenar y para un hotel en el centro. Todo parece fluir, y cuando por fin estáis en la habitación saltan las chispas. Tanto que sientes tu cuerpo arder. Entonces te das cuenta de que no es excitación, que lo que está ocurriendo es que tu piel ha reaccionado con una erupción y está al rojo vivo. ¿Te ha pasado alguna vez?

Tener una piel sensible no solo supone tener más cuidado con el sol, los productos cosméticos o al usar cierto tipo de tejidos, también puede suponer tener cuidados especiales durante las relaciones sexuales.

“Tener la piel sensible o alguna patología que predisponga a ello puede ser motivo de aparición de eccema, rojeces, picor, dermatitis, etc.”, advierte Enrique Herrera Acosta, jefe del Servicio de Dermatología del Hospital Vithas Xanit Internacional, (Benalmádena, Málaga).

Pero, ¿por qué suele ocurrir esto? Según el experto, “Normalmente suele ser una condición multifactorial y sería difícil aislar una en concreto”. Aunque hay que tener en cuenta que “Las relaciones íntimas, suelen conllevar roce y fricción, esto junto con el sudor y la humedad, puede crear un entorno perfecto para el empeoramiento de las patologías inflamatorias”.

Los casos más complejos son aquellos en los que se sufre algún tipo de patología dermatológica. “Enfermedades como psoriasis, dermatitis atópica, dermatitis alérgicas, liquen escleroatrófico o la cándida se encuentran entre las más frecuentes”, reflexiona Herrera Acosta.

Problemas de piel | iStock

Si ya sabemos que este podría ser el caso, lo mejor es prevenir antes que curar. Para ello, el dermatólogo apunta que “Lo más importante es mantener la piel lo más íntegra posible antes de mantener relaciones”. Pero también durante las mismas.

De esta forma, es mejor que la pareja no se acabe de depilar y pueda rozarnos con vello en punta, o que no esté especialmente húmeda o sudada. “En caso de padecer alguna patología alérgica, el uso de látex (preservativos), de aceites, lubricantes,… debe ser tomado con mucha precaución, hasta que se haya descartado la causa exacta de la alergia. Que la zona esté muy húmeda o macerada no ayudará”.

Esto no significa que haya productos prohibidos, sino que habrá que buscar una opción alternativa. Lo mismo que la leche de avena o los productos sin gluten. En el caso de los alérgicos al látex, existen preservativos de poliisopreno, por ejemplo. De la misma forma existen aceites y lubricantes con productos antialérgicos.

Si pese a todas las precauciones nuestra piel ha reaccionado a algo tan simple como el sudor, o si la situación nos ha pillado de improvisto y nos hemos dejado llevar por la pasión, no hay que entrar en pánico.

“Siempre que se produzca una erupción o dermatitis, lo primero es evitar la posible causa, si sabemos que padecemos dermatitis y está diagnosticada, es probable que el médico ya nos haya indicado la forma de calmar los síntomas”, insiste en dermatólogo, advirtiendo que es importante acudir a un especialista si no tenemos clara la causa. En este caso, además, “mantener la zona limpia y aireada siempre será bueno, pero hay que evitar automedicarse, porque eso puede ser contraproducente”.