Una de las fantasías sexuales más comunes, tanto para hombres como para mujeres,es la de realizar un trío. Sin embargo, a la hora de pasar de una fantasía a la realidad es importante ser objetiva en cuanto a las expectativas. De esta forma, debemos tener en cuenta que muchas veces lo que está en nuestra cabeza, no tiene por qué corresponderse con la realidad, no solo respecto a las posturas, los cuerpos o las sensaciones, sino también en cuanto a las personas que participan.

Puede ser que en nuestra mente nos hagamos un trío con dos amigos, o dos compañeras del trabajo, y resulta aún más morboso, pero, ¿sería una buena idea proponerlo en la vida real? ¿Cómo podríamos gestionarlo luego?

Según la sexcoach Carolina Roldán, “Ante todo deseo sexual que vayamos a realizar, debemos comenzar por evaluar todas las posibilidades de éxito o fracaso que pudieran suceder antes, durante y después del mismo”.

En este sentido, la experta reflexiona que el primer paso antes de plantear un trío, es pensar muy bien con quién lo queremos hacer. Y es que hay personas con las que quizás la experiencia pueda no ser cómo imaginamos, o con las que puedan crearse situaciones incómodas después, si no lo tenemos todos igual de claro. De esta forma, Roldán no recomienda los siguientes perfiles:

1) Un amigo íntimo: Hay confianza, os habéis contado vuestras aventuras sexuales, pero, ¿es lo mismo que compartirlas o verlas en directo? “Aunque en primera instancia pudiera parecer que invitar a un amigo cercano es buena idea, porque siempre te ha parecido atractivo, piensa que podría existen posibilidades de que termine como una mala experiencia y con ella la amistad, mejor no te arriesgues”, insiste Roldán.

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2) Alguien del trabajo: Pasamos muchas horas juntos y compartimos muchas experiencias y deseos, incluso a veces también ciertas intimidades. De hecho es habitual que surja cierta atracción sexual. Sin embargo, la experta también llama a pensarse dos veces hacer un trío con personas de nuestro entorno laboral. “Escoger a alguien del trabajo tampoco es la mejor opción, ya que durante el sexo pueden suceder momentos inesperados o incómodos”, que con un desconocido no tendrían mayor relevancia, pero que pueden volverse una pesadilla si tenemos que vernos todos los días.

3) Un familiar: Puede sonar extraño mezclar sexo y familia, pero no hablamos necesariamente de incesto a lo Juego de Tronos, sino de esas historias de primos lejanos que tenían cierta atracción, y que compartieron en cierta forma su descubrimiento del sexo. ¿Podríamos también compartir formas de innovación sexual? “Si has pensado que esos primos lejanos serían los candidatos perfectos, piensa que si quedan malos recuerdos no querrás volver a verlos y esto podría arruinar Navidades o alguna otra festividad importante”. Quizás tampoco sea la mejor de las ideas.

Pese a ello, si la situación nos ha surgido con alguien con quien puede volverse más comprometida, será importante dejar las cosas claras desde el principio, para evitar malentendidos.

“En el sexo nada debería de estar implícito y establecer normas facilitará que se sientan seguros y en confianza. Será mejor saber si habrá besos o no, si tendrán penetración, de qué manera van a mantener el sexo seguro e, inclusive, si alguno tiene un fetiche que quiera disfrutar en ese momento. La buena comunicación es imprescindible para poder conocer las expectativas de cada una de las partes, sobre todo porque en cada momento debe haber consentimiento. Dejar todo claro desde el principio hará más disfrutable el encuentro, la coordinación y comunicación harán la diferencia”, aporta Roldán.

Por último, la sexcoach recuerda que “Actualmente existen plataformas para encontrar a personas que están buscando lo mismo, también podrían conocer a la tercer persona en algún club o pub liberal, esas son las opciones que considero más sencillas y con menos daños colaterales”, concluye.