Seguro que lo has visto en todas las redes sociales, tus amigas te han hablado de él y estás deseando que lleguen las navidades para pedir el tuyo. Su popularidad va creciendo y es que está hasta en la sopa. La mujer que no haya oído hablar del Satisfyer o no tenga uno en casa, actualmente, es la “rarita” en el grupo.

Y es que lo prometido embauca a toda mujer: orgasmos múltiples en menos de dos minutos. ¿Siempre? Bueno… hay algunas que dicen que no son capaces de llegar al orgasmo con él y otras que han experimentado eso de ser multiorgásmicas gracias a este juguete. Las opiniones varían de una a otra, como siempre, pues cada mujer es un universo y sus vivencias eróticas también lo son, lo que incluye, las experiencias con los succionadores de clítoris.

Antes de seguir, para las que esto todavía no les suene de nada, Satisfyer es ese aparatito que hace vacío cuando lo pones en el clítoris y gracias a enérgicas pulsaciones en forma de ondas estimula mucho más que la zona superficial, por lo que permite llegar a la estructura interna del clítoris y estimularlo. También hay otras versiones menos conocidas, pero con la misma función como es el Sona, de Lelo, o el Womanizer.

Se usa separando los labios de la vulva con los dedos y colocando el aparato sobre el clítoris; una vez colocado, se enciende con el nivel más bajo de vibración y listo, no hace falta ni que lo muevas. 11 niveles de intensidad para ti en un solo juguete. Suena fantástico, ¿verdad? Pero esto también tiene sus consecuencias.

Problemas conyugales | iStock

Para empezar, estamos poniendo el foco sólo y exclusivamente en alcanzar el orgasmo, lo que hace que nos perdamos lo maravilloso que es tener un encuentro en el que estos no sucedan, es más, lo que hace desaparecer esta posibilidad: tener encuentros sin orgasmos. Y que con ello perdamos un montón de experiencias por el camino, de auto conocimiento o de crecimiento. Poner el foco en alcanzar el orgasmo puede incluso llegar a provocar una auto exigencia por tenerlo, lo que trasladado a un encuentro con la pareja en el que este no sucede, provoque frustraciones, ansiedad y/o rechazo a la propia pareja o a los encuentros con ella.

El otro gran riesgo es el fast-orgasm, orgasmos ultra-rápidos. El Satisfyer promete orgasmos en menos de dos minutos, nos lleva a niveles de excitación muy altos en muy poco tiempo, por lo que, si antes teníamos un nivel de excitación progresivo en los encuentros, con el que finalmente alcanzábamos el orgasmo o no, ahora ese clímax auto impuesto si no se alcanza en un encuentro con nuestra pareja en un periodo rápido al que nos estamos acostumbrando con este juguete, llegamos a desconectar de nuestro propio placer en el encuentro y nos perdemos la posibilidad de alcanzarlo. Pues no estamos pensando en el disfrute, sino en el clímax que queremos alcanzar.

Como las mujeres se están acostumbrando a un nivel de excitación muy rápido en muy poco tiempo, son incluso incapaces de conectar con ese paulatino crecimiento de su propia excitación, hasta el punto que sus propios dedos ya no les causan el placer que antes les causaban y son incapaces de llegar al orgasmo sin el aclamado juguete. Y si ellas que se conocen sus propios ritmos son incapaces de alcanzarlos ¿cómo lo van a conseguir con sus parejas?

Las prisas, la urgencia y la productividad ha poseído a nuestra vida sexual haciendo desaparecer los encuentros en los que el juego se alargaba horas, la piel era el propio foco y sentir a tu pareja era más importante que alcanzar un orgasmo.

De hecho, hay quienes ni el nivel 11 de vibración del Satisfyer es capaz de provocarles alcanzar el clímax después de tanto uso, ya que su propio cuerpo se ha acostumbrado a ese nivel de vibración y ya ni lo siente, y si no siente el nivel 11, ¿cómo van a ser capaces de sentir el placer de la no vibración? Es más, es el hecho de siempre masturbarse de la misma manera lo que provoca las dificultades a la hora de disfrutar los encuentros con la pareja. Ya que el cuerpo y la mente se acostumbran a trabajar siempre de ese modo y se vuelven cómodos.

Lo que nos lleva a preguntarnos: ¿lo usamos o no lo usamos? Está bien que se use este tipo de juguetes, incluso que se lleguen a combinar con la pareja, en el propio encuentro, ten claro que tu placer es tuyo y de nadie más, pero no abuses. Acostumbra a tu cuerpo a niveles de excitación diferentes. Como todo, es bueno hasta que abusas de ello.

Otra pregunta que seguro está en el aire ahora mismo, en el caso de que ya te haya pasado esto, y si eres incapaz de llegar al orgasmo en un encuentro: ¿cómo vuelvo a conectarme con el placer en pareja? Sin duda alguna hay muchos métodos para volver a conectar con él, pero el que más a mano te puede pillar es castigar el Satisfyer en el cajón por una temporada y recuperar el contacto con tus propias manos y con las de tu pareja. Seguro que con este sencillo primer paso consigues notar cambios, y si no es así, consulta a una Sexóloga tu caso en concreto, igual está pasando por otros motivos que nada tienen que ver con este juguete.