Nada de armas ni de grandes tecnologías. Ante una pandemia resulta que nuestra mejor arma es la higiene y la limpieza, como toda la vida. Tenemos muy claro que algo tan simple como un lavado de manos puede literalmente salvar vidas. Y que, aunque se peque de exceso, mejor mantener una buena higiene en casa, e incluso de todos los productos que vienen de la compra. Pero hay otros aspectos que no tenemos del todo claros. Porque ante la falta de evidencia en algunas vías de transmisión del coronavirus, no sabemos si la higiene estricta ha de mantenerse solo para el lavado de manos, o si también hay que tomar medidas especiales en otras partes del cuerpo especialmente sensibles. Por ejemplo, los genitales.

“No necesitamos ducharnos más veces de lo que solemos hacer, solo si somos una persona de riesgo o convivimos con personas vulnerables”, explica en primer lugar María del Mar Suárez Cadenas, sexóloga en Ainesexologia y enfermera de urgencias. Un buen momento para repetir esa ducha es cuando salgamos a la calle, bien sea a trabajar si es nuestro caso, o para hacer la compra.

La experta se refiere a los casos en los que una de las personas trabaja fuera y la otra pudiera ser paciente de riesgo (comorbilidades, inmunodepresión, cardiopatías, obesidad, enfermedades cerebrovasculares…).

Genitales | iStock

En el caso concreto de la zona genital, no hay que hacer una limpieza extra. “Es importante no volvernos excesivos en lavarnos más de lo necesario ya que puede alterar el estado de la piel, o el ph en las personas que tengan vagina; y eso aumenta el riesgo de tener irritaciones, o alteración de la flora vaginal y causar hongos. En la zona genital, un exceso de higiene genera más problemas que beneficios”, aclara la sexóloga y enfermera.

Si está claro que no hay que hacer más lavados de la cuenta, puede ser que surjan otro tipo de dudas. Por ejemplo, ¿qué pasa con el contacto con fluidos vaginales? “Hay estudios que confirman que el virus se excreta en las mucosidades y en algunos fluidos como la saliva, lágrimas y en las heces, por lo que el contacto con alguno de estos podría transmitirlo. Hasta el momento, fluidos vaginales y semen no están descritos en la bibliografía”.

Pese a ello, ante la falta de evidencias, siempre es mejor tomar ciertas precauciones si entramos en contacto con los fluidos propios o de la pareja. “Tal y como nos recomienda la NHS, lavarnos las manos bien y cualquier juguete sexual con agua y jabón durante al menos 20 segundos, antes y después de la actividad sexual, evitará cualquier riesgo. Además, quienes estén manteniendo una relación a distancia y realizan sexting, pueden limpiar de forma rutinaria el teclado o las pantallas táctiles”, recomienda Suárez.

Igualmente, la experta remarca que “Practicar sexo anal o buco-anal sí puede propagar este coronavirus, ya que entran en juego las mucosas y saliva o posibles restos de heces. Para evitar esta transmisión, estaría recomendado utilizar métodos de barrera (preservativo femenino, masculino y cuadrante de látex)”.

Eso sí, dónde debemos tener cuidado con los excesos de limpieza es con el uso de productos como la lejía. “Los productos de limpieza son irritantes de mucosas. Si utilizamos la lejía en el WC, por ejemplo, deberíamos tirar de la cadena antes de utilizarlo. Al igual, tras utilizar productos fuertes desinfectantes estar pendientes de no tocarnos la cara o los genitales y lavarnos bien las manos con agua y jabón tras su uso”, concluye la enfermera.