El mundo de los fetiches va mucho más allá de los zapatos de tacón y la ropa de látex. Son muchas las situaciones u objetos que pueden ayudar a despertar nuestro deseo. Incluso puede que ciertos fetiches se despierten en épocas concretas. Por ejemplo, los fetichistas de pies disfrutan más del verano, cuando hay muchas más sandalias dejando piel a la vista y miles de fotos de pies con paisajes de playas en redes. De la misma forma, con la llegada de la Navidad, hay quién saca del armario sus deseos más ocultos y se deja llevar por el de hacerlo dejándose el gorro de Papá Noël puesto.

De hecho, los fetiches relacionados con la Navidad son más comunes y variados de lo que parece. “Hay personas que encuentran estimulantes algunos motivos navideños, igual que también está todo lo contrario, quién considera estas fechas como ‘libidOff’”, es decir toda una bajada de la libido, según la sexóloga Arola Poch.

Revisando cuáles son los clásicos de estas fechas, la experta menciona un imprescindible: la lencería roja. Si bien es cierto puede funcionar como fetiche en cualquier momento del año, también lo es que se convierte en un básico en todas las tiendas de lencería en estas fechas. Y parece que a la gente le funciona. “Es interesante como un objeto comercial pasa a ser un objeto de deseo”, reflexiona la experta.

Lencería roja | iStock

Más allá de los propios objetos, sobre todo los disfraces, tanto de Papá Noël, Mamá Noel, e incluso de Reyes Magos, otros fetiches se centran en situaciones concretas. “Otros comentarios que más que de fetiches son sobre todo juegos eróticos: hacerlo a oscuras sólo con la iluminación de las luces del árbol, besos pasionales bajo el muérdago o cocinar juntos galletas con canela, aspirar el olor mientras se calienta el horno y aprovechar el rato mientras se hornean”, recuerda Poch de las propias anécdotas que le comparten sus seguidores.

Por último, otro grupo de fetiches navideños serían los que realmente existen durante todo el año, pero que simplemente se adaptan con motivos navideños. “También aparecen fetiches adaptados a la Navidad, como uñas de los pies pintadas con motivos navideños, mujeres con disfraz de Papá Noël pisando a la persona fetichista con las botas o pies envueltos de chocolate y turrón”, aporta la experta. Toda una forma de innovar.

Respecto a por qué aparecen ciertos fetiches repetitivos, como la idea de decirle a Papá Noël que nos hemos portado muy mal este año, y recibir un castigo en tono sexual, cabría pensar que podría relacionarse con los recuerdos de la infancia, o con el placer de esa idea de ser castigados. Sin embargo, según Poch, este tipo de fetiches no siguen un patrón único y, por lo tanto, resulta complicado hacer este tipo de afirmaciones, aunque es paradigmático que el disfraz de Papá Noël sea de los fetiches más mencionados.

De esta forma, la conclusión de la sexóloga es que “Más que recomendar un fetiche en concreto, recomiendo usar la imaginación para, con la excusa de la Navidad, añadir algún juego que aporte novedad y morbo a la relación. Ya sea en Navidad o en cualquier época del año”.

Sin embargo, sí que apunta a que estas fechas concretas, que en algunas personas despiertan cierta desidia, en otras suponen una época feliz, e incluso romántica, por lo que siempre es una buena idea aprovechar este positivismo para enriquecer nuestra relación de pareja con nuevas ideas. “La imaginación y las ganas son nuestros principales aliados en la erótica y, con ellas, la Navidad es una excusa tan buena como cualquier otra para jugar y disfrutar”.