La risa nerviosa, el dolor de estómago y los sudores fríos comenzaban a brotar ya antes de salir de casa. Ese cara a cara con la persona que estaba al otro lado del mostrador a la que tenía que pedirle la caja de preservativos, o la actuación de “esto no es mío” digno de un Oscar que hacías cada vez que pasabas por caja, ¿recuerdas esos momentos?.

Ahora las cosas han cambiado un poco, por un lado ya no es tan fácil escoger un condón. Necesitas casi un máster en profilácticos para saber cuál es el mejor, si es que hay uno mejor. Por un lado están los clásicos, los XL, los XS, con sabores, con estrías, extrafinos, extragruesos, extralubricados, con retardante, con espermicida, con sabores, con colores, con efecto frío y calor, con aplicador, sin látex, de látex y combinados. Sencillo, ¿no?. El método más fácil para saber cuál es el que más os gusta es simplemente probarlos y hacer una cata de condones al más puro estilo Samantha en Sexo en Nueva York.

Por otra parte, los condones quedan un poco relegados a un segundo plano cuando nuestra relación comienza a convertirse en algo más serio y es que parece que al hacernos mayores y cambiar el estilo en el que nos relacionamos sexualmente, también debemos hacer un cambio en el anticonceptivo que utilizamos. Pero, ¿es necesario hacer este cambio?. La ginecóloga y cirujana torácica Amira Alkourdi Martínez nos comenta que “El paso del preservativo a otro tipo de anticonceptivo, abandonando el primero, sólo debe hacerse (dejando de lado que se trate por alguna patología médica) cuando entendamos por relación seria, una relación estable, pareja a largo plazo y con certeza de no existencia por parte de ninguno de relaciones con terceras personas. Ya que el preservativo es el único método que va a protegernos de las infecciones de transmisión sexual. Es importante no precipitarse en el cambio, e incluso compaginarlo todo lo que sea posible”. Y es que como bien indica Alkourdi, “No hay un método ideal. Cada uno se adapta a unas circunstancias médicas, personales y económicas”.

Los principales motivos por los que cambiamos de método anticonceptivo, según la ginecóloga, son: “Pareja estable y deseo de abandonar el preservativo, con el fin de intentar obtener experiencias sexuales más placenteras”, por “Problemas menstruales, desajustes, amenorrea, dismenorrea, etc.” u, “otras patologías”.

Para realizar un cambio de método debemos acudir a nuestra ginecóloga o ginecólogo para informarnos de cuál es el más adecuado para nosotras. Así, Alkourdi cuenta como cada vez Internet y las redes sociales nos permiten conocer mejor los anticonceptivos que están a nuestro alcance, pero insiste en que es necesaria su supervisión. Actualmente “Los anticonceptivos orales son el método más empleado y conocido. Sobre todo en etapas adolescentes. Progresivamente, se pasa a los LARc que son métodos anticonceptivos de larga duración. Los inyectables, no tienen tirón es España, aunque en países latinos son bastante utilizados” afirma.

El anticonceptivo que mejor te va

Durante la adolescencia lo más habitual es el uso de preservativos externos, es decir condones.

• Son recomendables en esta etapa porque son fáciles de utilizar. Protegen frente a las infecciones de transmisión genital y ETS y es lo más adecuado cuando el cambio de pareja sexual es frecuente.

• Junto con los preservativos internos son el método no hormonal más utilizado y recomendado.

Al pasar a la edad adulta y comenzar a tener relaciones más estables y duraderas, se suele acudir al o la ginecóloga para barajar otras opciones. Entre los 20 y 24 años un 44,5% de las mujeres españolas utiliza preservativo, frente al 28,5% que utilizan la píldora. Entre los 25 y 29 años, el uso del condón se reduce al 36,5%, mientras que el de las pastillas anticonceptivas aumenta a un 35,2%.

Es decir, con la llegada de la estabilidad sexual el uso de métodos hormonales aumenta. La razón se basa en su “Alto % de efectividad” puntualiza la experta. Aunque no debemos olvidar que “Sus pros y contras van a depender de que el método se adapte a la paciente y su pareja, y de cómo les sienta. Ya que no todos sientan igual a todo el mundo”.

Los métodos anticonceptivos hormonales más comunes son:

Pastillas anticonceptivas o píldora

• Son cómodas de utilizar, pero hay que prestar atención a cómo afectan a nuestros cuerpos.

• Debe tomarse diariamente a la misma hora.

• Son el método más utilizado en relaciones estables ya que tiene un muy alto porcentaje de seguridad frente a los embarazos no deseados, aunque no nos protege de las ITGs y ETS.

Preservativo | iStock

Anillo Anticonceptivo

• Es un método hormonal, es tan eficaz como la píldora y es cómodo de utilizar.

• Se coloca una vez al mes en el interior de la vagina.

• Protege de los embarazos pero no de las ITGs y ETS.

DIU (Dispositivo Intrauterino)

• Recomendado para mujeres que no quieran tener hijos en un futuro próximo ya que es un método de larga duración.

• Su colocación debe ser realizada por un o una ginecóloga.

• No protege frente ETS e ITGs y su uso se recomienda en mujeres que ya han tenido hijos.

Al llegar a la madurez muchas abandonan los métodos que usaban al creer que el embarazo ya no es una opción. Sin embargo, en esta etapa se producen muchos embarazos no deseados a causa de esto. Por ello, es importante, si no deseamos quedarnos embarazas, que sigamos usando un método anticonceptivo.

Alkourdi hace hincapié en que “No existe un método más recomendable que otro”. “Cada uno se debe adaptar según las circunstancias de cada mujer y de cada pareja. Personalmente me parece un gran método, que aún no tiene mucho recorrido, el implante subdérmico. Es mínimamente invasivo (nulo en aparato reproductor femenino), únicamente una pequeña herida en el antebrazo a la hora de la colocación/extracción, cada 3 años, que cicatriza sin problema. Su efectividad está cerca del 99%. La carga hormonal es mínima. No hay margen de error por olvidos o porque se mueva o parta. Económicamente si se extrapola su precio a los 3 años de uso en relación con el gasto que supondría otro método, es muy bajo, por lo que es un método ideal en la población joven”.

Parche anticonceptivo

• Se trata de un parche que se coloca sobre la piel y actúa de forma similar a la píldora y el anillo.

• Es un método que va liberando hormonas poco a poco a través de la base cutánea.

Anticonceptivo inyectable

• Es un anticonceptivo hormonal que se coloca a través de una inyección.

• Se aplica cada 3 meses.

• Debe ser aplicado por un o una profesional y el periodo de protección es largo.

Y si no quieres tomar anticonceptivos hormonales:

Diafragma

• Es una buena alternativa para todas aquellas que no quieran tomar un anticonceptivo hormonal.

• Es similar al preservativo externo, pero colocándolo dentro de la vagina y cubriendo los labios de la vulva.

Si te has planteado quedarte embarazada en un periodo de tiempo corto o medio, la mejor opción es que vayas abandonando los métodos hormonales y optes por otros puntuales. Así, cuando decidas que estás lista para el embarazo, tu cuerpo ya habrá ido eliminando las hormonas recibidas por éstos. En el caso de que te encuentres en una edad más madura en la que no quieres tener más hijos o tienes claro que la maternidad no es lo tuyo, puedes acudir a tu ginecóloga para que te aconseje el mejor método de larga duración u optar por los métodos irreversibles como la ligadura de trompas o la vasectomía.

Sea como sea tu relación y tus prácticas sexuales, hay un método anticonceptivo para ti, solo tienes que decidir cuál te encaja mejor y consultarlo con tu doctora.