Fuera mitos

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Siete verdades sobre la alimentación... que son mentira

Verás, las tienes en tu cabeza. No dudarías en afirmar que son verdad. Siempre ha sido así. Se lo han oído a sus padres, familiares, en la televisión o en la prensa. Como llevan toda la vida escuchándolas, ya va siendo hora de que alguien te diga que todo lo que ha pensado que es verdad en estos alimentos… es mentira.

A ver, no te enfades. Ni conmigo ni con quien se lo haya dicho. Cada vez tenemos mejores métodos de análisis, sabemos hacer los estudios mejor y, sobre todo, lo más importante: nunca dejamos de investigar más. Eso te da una idea de lo fundamental que es para nosotros que estemos actualizados y busquemos estudios correctos para aportar la información más ajustada. ¿Eso significa que antes lo hacíamos mal y ahora bien? Tampoco es eso. Simplemente es que ahora lo podremos hacer… mejor. Así que empecemos:

- La leche tiene calcio: sí, claro que tiene calcio, pero si no nos gusta, no hay que obligar a tomarla. Hay alimentos que tienen mucho calcio por lo que podemos sustituirlo. Por ejemplo, las espinacas, sardinas, otros lácteos… ¿por qué esta idea de la leche y el calcio? Es lógico, el calcio es un mineral que nos hace mucha falta y en la leche está presente. La leche es un alimento habitual, se consume fácilmente y, sobre todo, tenemos un hábito cada mañana. Eso ha hecho que se gane el título. Eso no quita para que no sea imprescindible (si llegamos al aporte necesario con otros alimentos).

- La leche nos ayuda a dormir: un vasito de leche y a dormir. El mito viene porque la leche tiene triptófano. Es un aminoácido que ayuda a mantener los niveles de serotonina y melatonina que regulan el proceso del sueño. Sí que tiene, pero vamos, en una cantidad inferior a un bocata de bacon (como bien apunta mi admirado Juan Revenga). Así que no, no es eso lo que hace que nos ayude a dormir. Lo que en realidad nos ayuda es el hábito, la rutina de hacerlo. Si nos gusta y nos ayuda, pues estupendo, pero también valdría con cualquier otra rutina.

- El huevo tiene colesterol: hace no tanto se oía, “No puedo comer huevo, que tengo el colesterol alto”. Ya no tendrán que decirlo más. Con los últimos estudios se ha demostrado que sí, que el huevo tiene bastante colesterol, pero ese colesterol no va a nuestra sangre, se metaboliza y listo. Parecía lógico pensar que “de lo que se come, se cría” pero no. Nuestro cuerpo corta y almacena lo que comemos para utilizarlo cuando lo necesite. ¿Cómo se genera el colesterol? Por ejemplo, las grasas trans necesitan transportarse por la sangre y lo hacen en el “vehículo” colesterol. El cuerpo lo genera para hacerlo, por eso las grasas trans aumentan el colesterol y el huevo no.

- Las espinacas tienen hierro: no le echen la culpa a Popeye. Resulta todo es por una coma. El químico alemán Erich von Wolf cambió la colocación de una coma y en vez de 0,35 puso 3,5 (bien nos podía pasar esto en la nómina, ¿verdad?). Ya la teníamos liada, en un minuto las espinacas pasaron a la cabeza de los alimentos con hierro. Popeye fue engañado, igual que nosotros, si quisiera hierro tendría que comer legumbres, nueces, carne o algún marisco como las almejas.

- La Vitamina C previene resfriados: pues otro mito. Esa enfermedad que pasa en 7 días con medicina y una semana sin ella. Este mito viene de un científico Pauling, que con sus estudios decía que, a grandes dosis de Vitamina C, se prevenía el resfriado. Ojalá, lamentablemente los estudios posteriores le quitaron fuerza a su teoría. Además, él recomendaba una dosis muy elevada y eso no siempre es bueno.

Cítricos | Agencias

- Los cítricos tienen mucha Vitamina C: que la vitamina C no tenga relación con la prevención del resfriado no significa que nos podamos olvidar de ella. Hay que consumirla en nuestra dieta diaria. Siempre habrán oído que la naranja, limón… tienen mucha vitamina C. Tener, tienen. Pero hay frutas y hortalizas como el kiwi o el pimiento con cantidades muy superiores. Eso sí, siempre son una fruta de elección porque, además de estar riquísimas, tiene otras vitaminas como la A, fibra, o carotenos.

- El vino tiene antioxidantes: esta es la milonga con la que muchos justifican que haya que beber vino porque “es bueno para la salud”. Pues oigan, beban vino si quieren, pero no porque piensen que es bueno para la salud. Es verdad que tiene antioxidantes y vitaminas. Lo que también tiene es alcohol y eso está demostrado que a la salud le va realmente mal. La cantidad de compuestos buenos es tan ínfima (habría que tomar más de 100 botellas al día) que no compensan los perjuicios del alcohol.

Ahora ya tiene la información, en tu mano está la decisión.

Gemma del Caño (@farmagemma) | Madrid | 18/11/2018

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