Seguramente recuerdes la noticia del líder de Ciudadanos, Albert Rivera, ingresado por una gastrointeritis aguda provocada por salmonelosis. Y es que esta infección, que afecta al aparato intestinal y se contrae al ingerir alimentos contaminados, está a la orden del día, aunque no tienes por qué acabar en el hospital. De hecho, según la Fundación de Aparato Digestivo, es una infección de escasa gravedad en la mayoría de los casos, aunque algunos grupos de población (pacientes con sida, con cáncer que están recibiendo quimioterapia, etc) pueden sufrir una afectación más grave.

La “salmonella” es la bacteria causante de esta infección que puede provocar náuseas y vómitos, fiebre, que puede durar 2 o 3 días, diarrea (que puede ir de 4 a 10 días), dolor abdominal, dolor de cabeza…

Habitualmente, la enfermedad se asocia al consumo de huevo crudo, en preparaciones como mayonesas y tortillas. Pero también pueden estar implicados otros alimentos como carnes poco cocinadas, sobre todo, aves y carnes picadas. Con menor frecuencia, también pueden estar implicadas la leche cruda y otros productos lácteos sin pasteurizar.

¿Qué puedes hacer si aparece un cuadro de salmonelosis? En la mayoría de los casos, la salmonelosis remite espontáneamente, sin que tengas que necesitar un tratamiento. Lo que es muy recomendable es beber abundante líquido, sobre todo para protegerte de la deshidratación provocada por la diarrea o los vómitos. También es recomendable ingerir comidas poco copiosas y exentas de grasas. Y descansar.

Cuidado con el consumo de huevo crudo | iStock

Como decíamos más arriba, los cuadros más graves de salmonelosis pueden requerir de antibióticos y de hospitalización. En todo caso, debes consultar al médico si tienes dolor abdominal severo, te resulta imposible comer y beber, si tienes fiebre de más de 38 grados y si hay sangre en el vómito o en las heces.

¿Hay alguna forma de prevenir esta infección? Existen unas medidas que te ayudarán a prevenir, como son:

- Lavarse las manos con frecuencia cuando manipulamos los alimentos.

- Limpiar superficies y utensilios después de haberlos utilizado.

- Evitar el contacto entre alimentos crudos y cocinados, para impedir contaminaciones cruzadas.

- Lavar y desinfectar las verduras cuando estemos preparando ensaladas.

- Cocinar los alimentos con temperaturas suficientes, es decir, no dejarlos medio crudos.

- Refrigerar los alimentos preparados rápidamente tras su elaboración porque a temperatura ambiente, estas bacterias se reproducen rápidamente.