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¡Muévete!

Estos son los trucos definitivos para evitar la retención de líquidos

El primer paso antes de empezar a atacar la retención de líquidos es cerciorarte de que, efectivamente, retienes líquidos.

Bebiendo agua

iStock Bebiendo agua

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Puedes sentirte hinchada y pesada por diversos motivos, algunos relacionados con los cambios hormonales propios del ciclo menstrual o, simplemente, por una alimentación incorrecta que te provoca digestiones pesadas y largas. Hablamos de retención de líquidos cuando se dan una serie de síntomas que van desde la hinchazón, sobre todo en extremidades y abdomen, fatiga, pesadez, tendencia a la aparición de hematomas y a menudo la sensación de tensión abdominal y un cansancio extremo en las piernas. Generalmente, cuando se da la retención de líquidos suele ir acompañada de un aumento de peso y, por tanto, del volumen corporal, y suele ocurrirnos cuando las temperaturas son altas, aunque hay mujeres que la sufren durante todo el año.

Por suerte, existen numerosos frentes para combatir la retención de líquidos y la hinchazón, empezando por algunos hábitos que deberíamos erradicar y siguiendo con otros que tendríamos que adoptar. Aquí van algunos consejos:

No fumar

El tabaco empeora la circulación y puede afectar no solo a la retención de líquidos –que notaremos muchísimo, entre otras cosas, en las bolsas de debajo de los ojos– sino también al aspecto general de nuestra piel, que sin tabaco perderá su tono opaco y será más viva y luminosa.

Infusiones diuréticas

Cola de caballo, diente de león, hinojo, jengibre y, por supuesto, el clásico té verde son las hierbas más utilizadas contra la retención de líquidos, que puedes tomar todas las noches en una infusión (en verano, con hielo y una rodaja de limón, son las alternativas perfectas a cualquier refresco). Si no te acaban de convencer las infusiones, siempre puedes adquirir unos concentrados en la herboristería que te ayudarán en la tarea de mejorar la retención de líquidos. Es importante no superar la dosis recomendada y complementar su consumo con un cambio de hábitos destinado a acabar con la retención de líquidos desde todos los frentes.

Deportista | iStock

Beber mucha agua

Sin necesidad de obsesionarnos con las cantidades e ir contando los vasos de agua, ya que, en definitiva, cada persona necesita una cantidad de líquidos en función de su estilo de vida y sus características físicas, sí que es importante mantenernos hidratadas durante todo el día. Para ello, hay que beber agua, cafés, tés e infusiones que nos aportarán hidratación, así como sopas y cremas. Conviene evitar el alcohol y los refrescos azucarados (entre los que encontramos la archipopular horchata y los zumos industriales).

Modera el consumo de sal

No hablamos solo de la sal que añades a los alimentos, sino de la que llevan incorporada muchos de los productos que compras. Fíjate siempre en las etiquetas y trata de escoger los alimentos que lleven menos sal. Es probable que no sepas que algunos alimentos que consumes con regularidad, como son, sin ir más lejos, los quesos curados y semicurados, son bombas de relojería de sal que consumes sin apenas darte cuenta, igual que muchos ultraprocesados. Si la vas eliminando, acostumbrarás progresivamente a tu paladar al sabor de los alimentos sin necesidad de salarlos tanto (esta máxima también sirve para el azúcar) y enseguida notarás que tu circulación mejora y el edema es mucho menos molesto.

¡Muévete!

Practica ejercicio físico de intensidad moderada con regularidad, la mejor manera de activar la circulación. Esto significa que siempre es mucho más recomendable, por muchos motivos, media hora diaria de ejercicio moderado aeróbico y de tonificación que pegarte una paliza de varias horas concentradas el fin de semana. Con el paso de los años hay que mantener en buen estado la masa muscular, que será, en definitiva, la encargada de prevenir lesiones futuras. Además, mantendremos activa la circulación, y si añadimos un buen chorro de agua fría a la ducha diaria, todavía mejor.

Pon las piernas el alto

Acostúmbrate a hacerlo a diario y verás cómo notas la diferencia. Si quieres aprovechar ese momento para aplicar un gel refrescante, todo ayuda. También debes acostumbrarte a no cruzar las piernas todo el rato, evitar el uso de ropa estrecha y, si trabajas sentada, trata de levantarte cada cierto tiempo para estirar las piernas.

Intenta no dormir boca abajo

Las personas que duermen boca abajo suelen presentar peores síntomas, especialmente si descansan mal y duermen menos de ocho horas. Es fundamental que tengas un sueño reparador y trates de descansar lo mejor posible para mejorar los síntomas de la retención de líquidos. Si puedes, trata de dormir con las piernas ligeramente elevadas.

Soluciones en cabina

Dado que la retención de líquidos es un problema habitual, especialmente en zonas como las piernas (muslos y cartucheras) y abdomen, existen numerosos tratamientos en cabina que nos pueden ayudar no solo a sentirnos mejor, sino a que el aspecto de las zonas afectadas mejore considerablemente. Drenaje linfático y presoterapia son los más populares, aunque uno de los más demandados en los últimos años es la endermologie o LPG, un aparato que masajea la zona afectada mediante rodillos y la succión de la piel y promueve la eliminación de toxinas.

Evita las altas temperaturas

Es importante que evites en la medida de lo posible la exposición a temperaturas muy altas, que pueden empeorar tu condición. Procura estar siempre fresquita y vístete con tejidos ligeros cuando llegue el buen tiempo.

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