Alberto Álamo Díaz trabaja como psicólogo online junto con otros colegas y reconoce que, desde que la población se confinó, se ha multiplicado el número de pacientes. ¿Qué es lo que más les consultan? Si antes tenían otro tipo de demandas, casi todas las consultas que les llegan ahora tienen un denominador común: la ansiedad. “Que puede manifestarse de diferentes formas y es lógico que la población la sufra porque de forma súbita hemos cambiado nuestras rutinas”, comenta.

Básicamente, dos son los colectivos que acuden a sus servicios: la población confinada y por otro lado, los sanitarios. “Este colectivo sobre todo necesita un espacio donde desahogarse porque en su día a día no tienen tiempo para ello y por supuesto también les ayudamos con técnicas para enfrentarse a la situación”, añade.

De la población general, les llegan temas de rencillas en parejas (en China, por ejemplo, aumentó el número de divorcios tras el confimaniento). “También tenemos pacientes que estaban en trámite de divorcio y esta situación les hace tener que convivir con esa pareja de la que se estaban separando. Y la cosa empeora si hay temas de violencia de género. O infidelidades reconocidas: date cuenta que en este caso tienes que convivir con una persona a la que no has perdonado.. En estos casos intentamos promover la negociación, que se negocie para que la convivencia se vea afectada lo menos posible”, explica.

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Además, les llegan consultas de personas con niños en casa: “Pero se da la paradoja de que estos pacientes, aunque lo necesiten más que antes, no pueden tener sus sesiones de forma regular porque tiene que estar cuidando a los niños”.

¿Cuáles son sus consejos generales para esta situación? ¿Qué puedes hacer si te ahogas en casa y no tienes ni balcón donde salir a airearte? “Yo creo que toca hacer una evaluación de nuestra filosofía de vida. Es importante mantener ciertas rutinas, cierto, pero tienes que darte el permiso de ser más flexible. Por ejemplo, si tienes niños, déjales hacer cosas que antes no permitías, como ver la tele hasta más tarde, que los niños se vayan a la cama más tarde… Tenemos que jugar con lo que tenemos, es verdad que las rutinas son importantes, pero debemos tener manga ancha”, aclara.

En definitiva, sé más permisiva contigo misma y ahora más que nunca, echa mano de la paciencia, que nos va a hacer mucha falta.