Esta parece la historia de Jesucristo convirtiendo el agua en vino durante las bodas de Caná. En el municipio de Abruzzo, en el centro de Italia, los viticultores de la bodega Dora Sarchese Vini conjuntamente con el Ayuntamiento han instalado una fuente municipal y gratuita de la que emana, casi milagrosamente, vino tinto. La noticia ha corrido como la pólvora y ya son centenares de personas las que han compartido fotos de esta curiosa instalación en las redes.

Esta fuente, inaugurada hace pocos días, ofrecerá el elixir de los dioses a los miles de turistas y peregrinos que realizan el famoso Cammino di San Tommaso viajando de Roma a Ortona, en cuya catedral descansan las reliquias del apóstol Tomás desde el siglo XIII. Bautizada como Fontana del Vino (tampoco es que se hayan currado mucho el nombre), permanecerá en funcionamiento las 24 horas al día los siete días de la semana.

La milagrosa fuente municipal de vino | Dora Sarchese Vini

Ya existen atracciones similares en otras ciudades italianas (en Marino, por ejemplo, se instala una durante los festivales de la uva de la ciudad), en España (por ejemplo, en el Monasterio de Santa María la Real de Irache, que se encuentra en la población navarra de Ayegui) y en Eslovenia acoge la primera fuente de cerveza. Sin embargo, la de Abruzzo es la primera en dispensar el vino de forma gratuita y en continuidad, y la primera en estar instalada de forma permanente, aunque desde la propia bodega explican “que no se puede comparar con la de Fontana de Trevi, en Roma, que siempre brota, ya que no se puede derrochar el vino”.

Última advertencia desde la página Facebook de Dora Sarchese Vini: esta iniciativa tiene como objetivo promover la ruta y el producto vinícola local y “en ningún caso está destinada a borrachos ni patanes”. Tienen el mérito de decir alto y claro las cosas. Así que la Fontana del Vino es pare descubrir el caldo de la región, sí, pero con moderación.