INGREDIENTES

- Un manojo de hojas de albahaca y perejil. El mejor pesto se hace tradicionalmente con albahaca de Pra', una zona de Génova, que tiene una denominación de origen protegida. Los fundamentalistas del pesto aseguran que si se utiliza otro tipo de albahaca el sabor de la salsa cambia completamente y que hay que evitar especialmente aquellas albahacas que tienen un ligero sabor a menta.

- 100 ml. de aceite de oliva virgen.

- 50 g de piñones.

- 50 g de parmesano.

- Medio diente de ajo.


PREPARACIÓN

-Tritura con la batidora la albahaca con el queso, los piñones y el ajo. Podemos añadir una o dos cucharaditas de agua.

-Añade a esta pasta el aceite de oliva virgen (que sea de sabor suave, para que no eclipse el sabor de los otros ingredientes de la salsa) y bate hasta conseguir una crema homogénea.

-Sala... ¡y listo!


SABÍAS QUE...

- En muchas recetas se recomienda combinar el queso parmesano, a poder ser rallado al momento, con otros quesos, con el Pecorino, un queso de oveja de sabor fuerte que sentará muy bien a la combinación final.

- Uno de los riesgos del pesto es que el ajo, como decíamos anteriormente del aceite, eclipse el sabor del conjunto. En este caso conviene quedarse corto antes que pasarse, y para que esto no ocurra un buen truco es escaldar los ajos unos dos o tres minutos antes de batirlos.

- Si te ha sobrado pesto y no quieres tirarlo, una buena opción es congelarlo, pues lo tendrás listo para cualquier ágape en cualquier momento. Para ello, debes dejarlo enfriar y después rellenar una cubitera, taparla herméticamente y meterla en el congelador. Trata de descongelar siempre en la nevera, evitando microondas o calentar directamente, y si cuando descongelas la salsa está demasiado espesa siempre puedes usar unas gotitas de agua o de aceite de oliva.

- Los ortodoxos del pesto aseguran que hay que evitar la batidora y utilizar un mortero, y que, a ser posible, conviene dejar reposar la salsa un par de horas antes de utilizarla para que acaben de integrarse todos los sabores.

-A la hora de hervir la pasta solemos cometer numerosos errores. Lo correcto es poner el agua a hervir (con la olla tapada) y una vez hierva echar la sal. Cuando vuelva a hervir, introducimos la pasta con la olla destapada y la dejamos el tiempo necesario para que quede al dente. Jamás debemos ponerla debajo del grifo de agua fría una vez escurrida. Otro error común es echar aceite de oliva al agua en la que estamos hirviendo la pasta.