¿Qué quiere decir que un niño come bien o mal?

Pues el apetito es algo relativo. Lo que para ti puede ser poco, para otra madre puede ser mucho y para otra que su hijo coma normal. Al ser algo relativo no hay verdades absolutas. Pero si es algo que a ti te preocupa, está claro que en casa tenéis un problema.

¿Es tan importante la cantidad que come un niño? Aquí tienes la primera clave: es mucho más importante la calidad de lo que come que la cantidad. En mucho mejor tomar un poquito de ensalada, tres cucharadas de lentejas y cuatro granos de uva que una pizza entera y un yogur de fresa.

Ahora, ten en cuenta que en verano se suma, el que tu niño tenga menos apetito que otros, a las menores ganas de comer que solemos tener todos debido al calor.

¿Qué es una ración normal para un niño?

En la web Faros del Hospital Sant Joan de Deu puedes consultar el tamaño recomendado de las raciones en niños pequeños para hacerte una idea. Igual descubres que tu hijo come normal y eras tú quien pensabas que comía poco.

¿Todos los niños que comen “mal” son iguales?

Niño inapetente | iStock

No, definitivamente no. Algunos comen simplemente poco, otros comen selectivamente lo que les gusta y otros comen a deshoras y a la hora de comer no tienen apetito. Nos vamos a centrar en los que comen poco.

¿Qué trucos tenemos en niños que comen poco?

1. Infórmate bien previamente. Lee, lee mucho sobre el tema. Tienes libros maravillosos escritos por expertos en el tema. ¿Ejemplos? 'Se me hace bola', del nutricionista Julio Basulto o 'Mi niño no me come', del pediatra Carlos González.

2. Es fundamental que todo aquel implicado en la alimentación del niño haga lo mismo, todos somos un equipo. Si tú haces algo y luego viene la abuela y “como el pobre niño no ha comido nada” le da unas natillas de chocolate.

3. Desdramatiza y asume que tu hijo tiene poco apetito, no te lo van a cambiar. Nuestro objetivo no debe ser que coma más, sino que coma saludable.

4. Es importante que tu hijo tenga hambre a la hora de comer. Debemos intentar que haga las comidas habituales, las 5 normales. Evita el picoteo, nada de zumos, bebidas azucaradas entre horas.

5. Evita los menús “a la carta”. Todos comemos lo mismo, mayores y pequeños. Es importante implicar a los niños en la alimentación y que puedan elegir cosas que le gustan. Llévatelos a la compra e implícalos en el cocinado de los alimentos.

6. ¿Es necesario que un niño coma fruta y verdura? Sí, por supuesto. Pero no es importante cuál de ellas coma. ¿Le gusta el tomate? Pues a comer tomate. ¿Es importante que no tome brócoli? No. Lo importante es que tome fruta y verdura. Si vosotros sois ejemplo, poco a poco irá aumentando en variedad. ¿Qué necesitamos? Kilos y kilos de paciencia.

7. Platos frescos y apetecibles. Si le gustan algunas verduras, las cremas frías o el gazpacho son una buena opción, más fresquita y apetecible. ¿Y las legumbres? Es muy probable que a tu hijo no le apetezcan en guiso con estos calores. ¿Qué tal una ensalada refrescante de legumbres? Sólo tienes que ser un poco más creativa.

8. Nada de pantallas comiendo. No queremos que se emboben y engullan. Queremos que aprendan a comer de manera saludable.

9. ¿El problema de tu hijo es que come muy lento? Nada de enfados, nada de dramas, nada de castigos. Hay un tiempo en el que todos comemos. Hasta donde llegue. Cuando se acabe el tiempo de la comida, retiramos el plato, sin enfados y a otra cosa hasta la siguiente comida.

10. ¿Medicaciones para que le abran el apetito? ¿Suplementos para niños que comen poco? No. Nada de esto es recomendable, aquí el pediatra Gabriel Ruíz te lo explica.

Recuerda: tú marcas la CALIDAD, tu hijo marca la CANTIDAD. El apetito es algo individual. Siempre, siempre alimentación saludable, aunque sea de poquito en poco.