Tranquila, son benignos

Tranquila, son benignos

¿Sabes qué son exactamente los dolores de crecimiento en los niños?

¿Tu hijo se despierta llorando en mitad de la noche porque le duelen las piernas? ¿Sabes a qué se debe ese dolor? Si te interesa, sigue leyendo.

Niño con dolor
Niño con dolor | iStock
Pediatra2punto0 (@Pediatra2punto0) | Madrid
| 25/01/2019

Pues ni siquiera los médicos estamos muy de acuerdo, no hay una definición clara. Son un grupo de dolores que recurren a lo largo de los meses o años, que se pasan solos y que sufren algunos niños sin que tengamos ninguna explicación que justifique ese dolor. El dolor suele despertar al niño de noche. Debajo de ese dolor no hay ninguna enfermedad músculo-esquelética conocida. Es decir, que si el niño tiene inflamación de alguna articulación o se levanta con dificultad para doblar la rodilla, hay que pensar en otra enfermedad.

Algo que puedo decirte para que te tranquilices es que los dolores de crecimiento son benignos. Además, como al año o dos años de que comiencen, ya suelen desaparecer para siempre.

¿Son frecuentes los dolores de crecimiento?

Pues si no tenemos clara cuál es su definición, comprenderás que no es sencillo saber a cuántos niños les pasa. Según distintos estudios, desde un 4% a un 37% de los niños sufren este problema. Fíjate que puede llegar a sufrirlo hasta más de uno de cada tres niños, así que es un problema relativamente frecuente.

Los dolores de crecimiento suelen iniciarse entre los 2 y 12 años. Y es relativamente frecuente que haya antecedentes en la familia de alguien que también los sufría.

¿Sabemos por qué ocurren exactamente?

No. Sabemos que son dolores que ocurren en niños que están crecimiento, pero el dolor no ocurre exactamente porque los huesos se estiren al crecer. Se cree que los problemas emocionales y psicológicos influyen de alguna manera, pero tampoco está claro del todo.

Niña con dolor en la pierna | iStock

Lo que sí sabemos es que los dolores de crecimiento aparecen más en niños con mayor actividad física y que casi la mitad asocian dolores de cabeza recurrentes. Son niños a los que sus padres los describen como más sensibilidad al dolor y a situaciones estresantes.

¿Cómo serán los dolores de crecimiento?

El dolor suele aparecer en las piernas. Mucho más raro en los brazos y, suele asociar también dolor en las piernas. Habitualmente es en las dos piernas a la vez, como en la zona profunda del muslo o la pantorrilla. Los niños suelen describirlo como calambres o pinchazos.

El dolor no suele ser a diario. Puede haber períodos que sí y otro que duela días sueltos con semanas o meses sin dolor entre ellos. Lo habitual es que duela de noche, incluso despertando del sueño; sin embargo, la mayoría de niños están perfectamente por las mañanas.

Algo importante a tener en cuenta es que la actividad del niño siga siendo normal, que el dolor no le afecte. Si no, debemos pensar en otra cosa.

¿Cómo sabemos los pediatras que es eso y nada más?

Cuando los pediatras exploramos a niños con dolores de crecimiento, su exploración física es normal. Con una buena historia clínica y una exploración completa podemos descartar otros problemas. Por eso es poco frecuente que necesitemos ninguna analítica ni radiografía para confirmar, a no ser que haya algún signo de alarma.

¿Y cuáles son estos signos que nos hacen alarmarnos y pensar que esos dolores igual no son del crecimiento?

1. Fiebre o pérdida de peso.

2. Dolor de una sola pierna, persistente y que cada día va a más.

3. Dolor durante el día.

4. Cojera o problemas para realizar la actividad física habitual.

5. Inflamación de alguna articulación o rigidez.

6. Dolor aislado en brazos, espalda o ingle.

Vale, ¿y cómo podemos tratarlos?

Habitualmente solemos explicarle a la familia el proceso, pueden ser hasta años de dolores intermitentes que pueden alarmar, que no se deben asustar y que le va a pasar más veces. Si les trasmitimos que es un proceso benigno y que antes o después cesará, lo viviréis con menos angustia.

Es importante que sepas que es probable que los días que tu hijo haga más actividad física pase una noche peor, con más dolor.

Normalmente son dolores que calman con un masaje y un poco de calor en la zona. En caso de dolores más intensos, puede ser necesario usar ibuprofeno o paracetamol.

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