¿Qué es exactamente esta enfermedad?

La mononucleosis infecciosa es una enfermedad infecciosa causada por el virus de Epstein-Barr. No sólo está la mononucleosis infecciosa, sino que también hay otros virus que pueden causar un síndrome mononucleósido, que son una serie de síntomas, comunes a la mononucleosis infecciosa, pero causados por otros microorganismos, como el citomegalovirus y el toxoplasma.

¿Qué le notaremos a nuestro niño si tiene una mononucleosis?

Ten en cuenta que tiene un período de incubación bastante largo, de 2 a 6 semanas. El niño puede tener fiebre, habitualmente alta y de larga duración, a veces hasta 1 o 2 semanas. Ojo, no siempre es obligatorio que aparezca la fiebre. Otro síntoma frecuente es el dolor de garganta. Las amígdalas (comúnmente conocidas como anginas) estarán inflamadas con unas placas blanquecino-grisáceas. También es bastante frecuente que los ganglios del cuello se inflamen, al igual que el bazo y el hígado, que también pueden estar aumentados de tamaño. El bazo aumenta de tamaño en hasta en la mitad de los casos, mientras que en el caso del hígado no es tan habitual.

¿Qué más cosas podemos encontrar?

1. Una erupción con pequeñas manchitas, que desaparecen al apretar la piel.

2. Escalofríos o sudoración suelen asociarse a la fiebre.

3. Dolor de cabeza.

4. Náuseas o vómitos.

5. Cansancio y decaimiento.

6. Dolores musculares o articulares.

7. Inflamación de ambos párpados.

El cuadro de libro es fácil de diagnosticar cuando el niño lleva varios días de evolución, pero no siempre es tan sencillo. A veces, si vas al pediatra con tu hijo muy pronto el cuadro se puede confundir con unas simples placas. La evolución habitual es buena con una recuperación completa.

¿Cómo se transmite?

Principalmente por líquidos corporales, sobre todo por la saliva, de ahí su nombre de “enfermedad del beso”. Más que porque los niños se besen, por compartir babas. Menos frecuentemente, pero también se transmite por sangre o contacto sexual.

¿Cómo se diagnostica tu niño cuando vayas al pediatra?

Primero os harán una buena historia clínica y lo explorarán. Hay veces que, sin necesidad de analítica, la sospecha es muy alta si cumple todos los signos y síntomas de la mononucleosis infecciosa. En algunos casos puede ser necesario realizar una analítica. ¿Cuándo se hará? Sobre todo si la forma de presentación no es la típica o si la fiebre se prolonga mucho. En esa analítica, si tu pediatra así lo cree conveniente, puede pedir una serología. Es una analítica en la que se le puede poner nombre al germen causante de la mononucleosis. Normalmente será el virus de Epstein-Barr, aunque también hay algún otro que puede causar un síndrome similar.

Niño enfermo | iStock

¿Tiene tratamiento?

Al estar causado por un virus, ya sabes que los antibióticos no valen para nada para la mononucleosis infecciosa, el tratamiento será sintomático:

1. Antitérmicos si el niño tiene fiebre o analgésicos si hay dolor de cabeza.

2. Beber líquidos según el niño nos pida, intentando que se mantenga bien hidratado. Lo normal es que quiera comer menos, no pasa nada, lo importante es que esté bien hidratado.

3. Déjale descansar, que duerma lo que su cuerpo necesite. Ya que los niños que sufren esta infección suelen estar más cansados.

Se recomienda evitar deportes de contacto hasta la completa recuperación. Primero por el cansancio que los niños suelen tener y, además, por el aumento del tamaño del bazo que se produce. Es peligroso y podría causar rotura del mismo en algún golpe.

Una cosa te vamos a contar sobre los antibióticos. Ojo al uso de la amoxicilina, no sólo no cura la infección, sino que se relaciona con que salga la erupción que puede hacer pensar, erróneamente, que el niño es alérgico al antibiótico. Decimos erróneamente porque la erupción se debe a la enfermedad en sí.

¿Podemos prevenir que los niños se contagien de la mononucleosis infecciosa? Sí, podemos. Debes saber que no es necesario aislar a los niños enfermos. En el momento en que se encuentren bien y sin fiebre, pueden volver al cole o la escuela infantil. A pesar de no haber vacuna frente a este virus, sí que podemos hacer cosas para evitar el contagio:

1. Evita que tu hijo comparta bebidas, alimentos o artículos de uso personal, como los cepillos de dientes, con otros niños que sufren la infección.

2. En los pequeñines lleva cuidado y que no compartan el chupete, algo común en las guarderías.

3. Mucha higiene y lavado de manos.