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Desescalada

¿Qué hacer si el niño/a tiene miedo a salir a la calle?

Enclaustrados desde hace más de 40 días y oyendo hablar de virus y de muertos, no es de extrañar que muchos niños no quieran salir a la calle. ¿Qué podemos hacer?

Niña y mascarilla

iStock Niña y mascarilla

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El domingo pasado era día de fiesta en muchas casas: por fin, los niños podían salir a la calle un ratito y se podían llevar los juguetes. Pero la alegría va por barios, es bien sabido, y en algunas casas no había alegría porque hay niños que tienen miedo a salir a la calle. No es de extrañar porque también muchos adultos manifiestan el mismo temor y el simple hecho de bajar a tirar la basura ya les genera dolor de estómago.

¿Cómo podemos enfrentarnos a esta situación? Es normal que muchas personas hayan sentido o estén sintiendo miedo. Tenemos un panorama que invita, en muchas ocasiones, a tener sentimientos de inseguridad y desesperanza, con el denominador común de la incertidumbre del futuro que aún nos espera”, explica el psicólogo Alberto Álamo, del gabinete Psiko.

El miedo es una emoción básica, adaptativa, que nos permite identificar situaciones de peligro y actuar en consecuencia. “Extrapolando este concepto a la situación actual, cabría identificar más específicamente si nos encontramos ante miedos racionales o irracionales. Es probable que existan situaciones que provoquen un miedo real a la hora de volver a tomar contacto con la realidad (población con especial riesgo, trabajos muy expuestos al contagio, etc.), pero también existen miedos de los que llamamos "irracionales", que lejos de ser adaptativos, crean un malestar significativo. Los miedos irracionales suponen la base de muchas dificultades y problemas psicológicos, tales como las fobias”, explica. Y añade: “Para gestionar los miedos, en especial, los irracionales, es muy importante prestar atención a nuestros pensamientos, a lo que llamamos "autoverbalizaciones", que conforman todos aquellos pensamientos que se reproducen en forma de expresiones lingüísticas”.

Bebé con miedo | iStock

¿Qué pasa con el miedo en niños?

“Es normal que algunos niños experimenten miedo al empezar a retomar la actividad normal de sus vidas, porque de alguna forma se han producido una serie de aprendizajes (conductas de prevención ante el contagio, como no besar o abrazar a los padres o hermanos si estos trabajan expuestos, por ejemplo) que van a condicionar en mayor o menor medida su vuelta a la normalidad. Para saber gestionar esta vuelta a la situación anterior al COVID-19, sería importante analizar de qué forma se le ha explicado a los niños la situación que estamos viviendo. Lo normal es que esta explicación se dé de forma diferente, principalmente distinguiendo a los chicos por la edad y/o desarrollo madurativo”, explica Álamo.

¿Qué significa esto? Que si hemos optado por explicar esta situación utilizando una historia o una metáfora, es conveniente seguir utilizando la misma historia o metáfora para seguir comunicando a los niños cada cambio de estadío que se vaya produciendo en relación a las actividades que pueden realizar o no. Por ejemplo, si se ha hablado del virus como un "bichito invisible", habría sido recomendable que se delimitara el poder de ese "bichito" para que no generase miedos ante situaciones poco o nada relacionadas con el virus como ir a dormir, miedo a la oscuridad o a atravesar determinadas zonas de la casa. Además, si hemos usado estos términos al hablar del virus, podemos seguir esta misma línea a la hora de ir recuperando la actividad normal, usando los mismos términos y adaptando cada cambio en las actividades diarias a esta historia”, explica el psicólogo.

“Es posible que, a pesar de esta recomendación, los niños sigan viviendo algunas situaciones con miedo. Inevitablemente, hay situaciones para las que vamos a preparar a los niños, pero serán ellos, de una forma progresiva, los que irán normalizando las conductas de su día a día y reduciendo sus miedos, tan solo con la exposición continuada a cada situación. Muchas veces los padres y madres pueden transmitir la angustia a sus hijos porque éstos recuperen la actividad normal. Por este motivo, es importante que den a los niños un espacio para que puedan expresar sus miedos con naturalidad y puedan hablar de ellos, y de paso que puedan ser confrontados racionalmente por los propios padres”.

Al ir retomando la actividad normal de nuestras vidas, si sentimos que no podemos realizar las actividades que sí realizábamos con anterioridad o que el nivel de angustia o miedo que tenemos nos impide llevar una vida normalizada, lo más recomendable es ponernos en manos de profesionales.

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