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MATERNIDAD

Ocho emociones que empiezas a sentir cuando te conviertes en madre

Ya está, ya eres mamá y de repente te das cuenta de una serie de emociones y sensaciones que antes no tenías.

Bebé

iStock Bebé

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Y por supuesto, aunque ya te habían avisado, te percatas de que te invaden un mar de sensaciones y emociones nuevas. Lógico, hormonas mandan… Te resumimos unas cuantas, no están todas pero sí un nutrido grupo.

- Un nuevo amor: que nadie está diciendo que no quieres a tu pareja pero chica, ¿esto es otra cosa, verdad? De repente te percatas de la intensidad con la que puedes sentir cosas por ese pequeño ser y tomas conciencia de que nunca antes habías sentido algo así. Disfrútalo, es el amor de madre.

- Fragilidad: vale, tienes las hormonas revolucionadas, es lo habitual tras el parto y quizás por eso pero también porque tomas conciencia de la pequeña gran cosa que tienes en tus brazos, te sientes súper frágil. Tranquila: es normal, tienes las emociones a flor de piel.

- Miedo: también de repente te invaden miedos antes nunca vividos. Te incorporas por la noche y vas a ver si está bien, en su cunita, para comprobar si respira. ¿Te suena todo esto? Que no cunda el pánico: es normal también sentir miedos en los primeros meses. Los niños nos parecen súper frágiles pero te aseguramos que son más fuertes de lo que parecen.

- Empatía: de repente (y te aseguramos que este fenómeno va a ir in crescendo con el paso de los años) entiendes a tus padres. Sí, esto pasa y es más, quizás incluso te veas repitiendo algunas de las frases que ellos te dijeron (y que tú detestabas) cuando tu hijo/a entre en la adolescencia. El ciclo se repite…

- Compasión: uno de los sentimientos que también se desarrolla tras la maternidad es el de compasión. Te resultará insoportable ver a otros niños sufrir aunque sea en una película.

Bebé | iStock

- Fortaleza: ¿Hemos dicho arriba fragilidad? Sí, y lo uno no está reñido con lo otro. Aunque estés reventada por dormir poco, por tener la casa patas arriba, por el trabajo que se acumula… sacarás fuerzas de flaqueza y tú misma te percatarás de que resistes el cansancio mejor que cuando volvías de un concierto.

- Sentidos súper desarrollados: quien te dice que ya no ha vuelto a dormir igual desde que es madre no te engaña y no queremos decir con ello que los bebés duerman mal, sino que se te desarrolla una especie de oído que no pensabas que tenías y eres capaz de oír un suspiro en medio de la noche.

- Resolución: sin comerlo ni beberlo te darás cuenta de que has desarrollado nuevas habilidades. ¿Cuáles? Cualquiera que puedas pensar: cambiar los pañales mientras trabajas; vigilarle mientras hablas por teléfono; llevar 15 objetos diferentes encima, cuando vuelves de la calle, y sin que se te caiga ninguno. No lo dudes: te has convertido en un hacha.

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