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CRIANZA Y SALUD

Mi hijo tiene ganglios, ¿me tengo que preocupar?

Un motivo bastante alarma en casa es la aparición de bultitos, que luego descubrimos que son ganglios, en distintas localizaciones del cuerpo. ¿Qué son los ganglios? ¿Por qué se inflaman? ¿Hay que hacer algo? ¿Cuándo debemos preocuparnos?

Niño en médico

iStock Niño en médico

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Vamos a intentar darte unas claves para que sepas qué hacer.

¿Qué es técnicamente un ganglio?

Los ganglios linfáticos son pequeñas estructuras que forman parte del sistema linfático. Los ganglios se agrupan en lo que se conoce como cadenas ganglionares. Y entre ellas se conectan por vasos linfáticos. Tenemos ganglios por muchas partes del cuerpo, pero donde más se concentras es en las ingles, axilas y el cuello.

La misión de los ganglios linfáticos es filtrar la linfa. Los ganglios tienen una función inmunológica o defensiva, ya que allí se produce parte de la respuesta a las infecciones, poniéndose en contacto los microorganismos con los linfocitos, que son algunas de nuestras células de defensa.

¿Y las adenopatías?

Una adenopatía es como se conoce técnicamente a los ganglios inflamados. La inflamación y el dolor pueden ir desde más leve a una inflamación mayor y con mucho dolor. Esa inflamación puede ir desde una pequeña lentejita que puedes notar en el cuello de tu hijo al hacerle una caricia a una inflamación mayor que asocie fiebre.

La aparición de adenopatías en el cuello, por ejemplo, es bastante habitual. Sin embargo, hay localizaciones en donde no es normal que notemos adenopatías, como la zona de encima de la clavícula, en la zona del codo y en el hueco de detrás de la rodilla. Si notas un ganglio en esa localización sí que hay que ponerse en alerta.

Pero, ¿por qué se inflaman estas pequeñas estructuras?

Los motivos son múltiples. Lo más frecuente es que sea una reacción a una infección de una zona próxima. Por eso, con los catarros, otitis o faringitis se inflaman frecuentemente los ganglios del cuello.

Otras infecciones, como la mononucleosis infecciosa o incluso la tuberculosis, muchísimo menos frecuente en los niños, también pueden dar inflamación de los ganglios.

Enfermedades más graves, como la leucemia o el linfoma pueden hacer que aparezcan ganglios. Pero estate tranquila que es muchísimo más infrecuente. Además, las adenopatías en estas enfermedades presentan unas características diferentes. Son ganglios duros, que no se mueven fácilmente, suelen aparecer en zonas poco habituales y además el niño tendrá otros síntomas o su médico verá anomalías en la exploración.

Ganglios | iStock

Vale, ¿y ahora qué haces si a tu hijo se le inflaman los ganglios?

Si el o los ganglios son de pequeño tamaño, alrededor del cuello, se mueven fácilmente al tocarlos, no duelen y la piel de la zona está normal, tranquilidad ante todo. No suele ser nada de importancia. Pero, si tienes dudas, lo mejor es consultar con vuestro pediatra, es quien mejor conoce a tu hijo.

¿Le tienes que dar alguna medicina?

Pues si le duele o está inflamado, si no hay ningún signo de alarma, puedes comenzar a darle un antiinflamatorio, como el ibuprofeno, durante unos días. Si no hay dolor, nada. Si el ganglio es muy grande, doloroso y con fiebre tendrás que consultar con vuestro pediatra. Es posible que tu hijo necesite antibiótico y tendrá que valorarlo.

¿Y si no se soluciona? ¿Qué pruebas tenemos que hacer?

Como vuestro pediatra os indicará, si los ganglios no se solucionan con tratamiento médico, será él quien os indique si hay que hacer alguna prueba, como analítica o ecografía. Otras exploraciones complementarias, como radiografía, pinchar el ganglio o tomar pruebas microbiológicas dependerán del caso particular de tu hijo, por eso hay que individualizar.

Esperamos que esta entrada te haya tranquilizado un poco sobre un tema tan, tan frecuente pero, genera mucha angustia en las familias. Pero, sin embargo, en la mayoría de las ocasiones, es un problema de poca importancia si no hay signos de alarma y en el que no hay mucho que hacer.

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