El chupete en inglés se conoce como “pacifier”. Traducido al español como pacificador, poco hay que expli-car para qué lo utilizamos: es un trozo de plástico cuya misión es consolar a un bebé de manera artificial. Sí, artificial, porque la forma natural de consuelo serías tú, su madre. El chupete lo usamos muchas veces como botón de “off”. Antes del siglo XIX no había chupetes, si el niño necesitaba consuelo o se enfadaba por cualquier motivo, la madre lo cogía, lo abrazaba y listo.

El niño no succiona sólo por alimentarse, sino también para calmarse, relajarse y conciliar el sueño o sim-plemente por placer, la conocida como succión no nutritiva. La succión no nutritiva es normal dentro del desarrollo de los primeros años. Tranquila, tras los primeros años de vida esta conducta, bien gestionada, desaparecerá.

¿Qué formas de succión no nutritiva existen?

No sólo el chupete sirve a los bebés para calmarse, por desgracia, hay otra forma de succión no nutritiva: el dedo. ¿Por qué por desgracia? Vamos a ver pros y contras de cada opción.

¿Para qué usamos el chupete a parte de para calmar a los bebés?

Pues parece que hay una cierta protección en aquellos bebés que usan chupete con respecto a la muerte súbita del lactante, con una menor incidencia. Además de tener un cierto efecto analgésico. Así que algún beneficio tiene.

Bebé durmiendo | iStock

Ojo, cuidado, el chupete no se debe ofrecer hasta las 3 semanas de vida aproximadamente en los niños que toman lactancia materna, porque puede interferir en el agarre.

¿Y el dedo?

Si el chupete puede interferir con la lactancia, puedes pensar, ¿igual es mejor que se chupe el dedo para cal-marse? Chuparse el dedo de bebé es un acto reflejo que, en ocasiones, vemos desde las primeras ecografías.

¿Cuándo debemos intentar que los bebés abandonen estas conductas?

No hay un acuerdo unánime, pero sobre los 18 meses, como mucho antes de los 2 años de vida, parece una buena fecha para marcar en el calendario.

¿Por qué no debemos dejar que pasado esa edad los bebés sigan usando el chupete o el dedo?

El chupete o el dedo pueden provocar problemas en la dentición fundamentalmente. El alineamiento que debe haber entre los dientes inferiores y superior puede ser incorrecto. También puede aparecer deformación del paladar, con los consiguientes problemas de pronunciación y el dinero que, probablemente, te vayas a tener que gastar en ortodoncia cuando tu hijo crezca. Pero n o sólo de problemas bucales podemos hablar. En ocasiones ocurren lesiones e infecciones en el dedo que el bebé se chupa, ya que a veces es muchas horas al día.

¿Peor chupete o peor dedo?

Pues parece que algo peor el dedo. ¿Por qué?

1. El dedo puede hacer que se deforme más el paladar.

2. El dedo suele ir cargadito de gérmenes, ya que los bebés lo tocan todo y no suelen lavarse las manos por iniciativa propia.

3. Llegada una determinada edad podemos retirar el chupete pero, ¿y el dedo? El dedo no se puede cortar. Así que la retirada es mucho más complicada.

Entonces, ¿qué hacemos? ¿Le damos chupete a todos los bebés? No. No siempre es necesario. Espera a ver cómo evoluciona tu bebé. Si estás dando pecho, espera a ofrecér-selo hasta que tenga, al menos, 3 semanas de vida. Si tu bebé no pide chupete, no se lo ofrezcas. Pero, ¿y si usaba chupete y, de repente, comienza a chuparse el dedo muy frecuentemente? Entonces igual debes “ani-marle” a que coja el chupete. Ten paciencia, porque puede que lo rechace el principio. Piensa que el chupete lo podemos quitar cuando sea mayorcito, pero el dedo no.

Difícil decisión. Observa a tu hijo, tú eres quien mejor lo conoce.