Te preocupa tu alimentación. Cuidas al detalle lo que pones en el plato, eres sana y por eso, compras alimentos ecológicos, porque seguramente serán mejores que los que no lo son y son más caros y si es así, por algo será…. ¿estás segura?

Primero aclaremos conceptos: se denomina alimento orgánico, ecológico o biológico al producto agrícola o agroindustrial que se produce con procedimientos denominados ecológicos. Estos métodos evitan el uso de productos químicos, pesticidas, herbicidas y fertilizantes artificiales. La legislación vigente en la CEE plantea los adjetivos eco, bio, sostenible y orgánico como sinónimos: designan alimentos producidos según lo que contábamos más arriba, cultivados respetando los ciclos de la naturaleza y sin manipulación genética.

Aclarado este punto fundamental, entonces, ¿son más o menos saludables que el resto de alimentos? “Existen múltiples etiquetas que certifican que un producto es ecológico, si interesa este tema, recomiendo informarse bien sobre qué criterios utiliza esa entidad certificadora para otorgar la eco-etiqueta. Puede sorprendernos que no es tal el efecto sostenible que pueda presentar el producto”, dice la nutricionista Paloma Quintana.

¿Significa esto que lo que cuenta esa etiqueta es mentira? En absoluto: “Esas etiquetas están muy bien revisadas, simplemente, hay que tener en cuenta los parámetros y sobre todo, que lo más ecológico es aquello que no se produce, por tanto, nada más ecológico que consumir menos en general”, apunta con tino la experta.

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Hay cosas que podemos hacer en nuestras rutinas que son infinitamente más ecológicas que adquirir productos con esta etiqueta: “En términos de alimentación, algo que suelo recomendar como gesto más ecológico es, por ejemplo, evitar el desperdicio de comida, en definitiva, gestionar bien nuestros alimentos podría hacer la gran diferencia”, analiza.

Pero, al final, ¿es más sano consumir estos alimentos que otros que no sean biológicos? “La población suele confundir que algo sea eco con que sea más saludable, y eso no ocurre para nada, podría serlo, pero como he comentado, los sellos eco no tienen en cuenta criterios de contenido de nutrientes. Por tanto, una fruta cuyos cultivos se han realizado de manera convencional y otra con sistemas de producción ecológicos con controles de plagas naturales, será estupenda para el medio ambiente, pero, aunque tuviera diferencias nutritivas, el impacto en el organismo, a día de hoy es mínimo”, explica Quintana.

“Otro gesto importante que podemos tener en cuenta si nos interesa minimizar el impacto ambiental, es consumir productos locales y de temporada, es decir, evitar productos que venga de muy lejos, cuanto menor haya sido el transporte mejor, y como decía, evitar comprar más alimentos de los que se van a consumir”, finaliza.