Atrás quedaron los tiempos en que había un tipo de leche: la pasteurizada y la fresca que los lecheros iban repartiendo y tu madre o abuela hervían varias veces antes de consumirla (y que hoy, seguramente, estaría muy mal vista).

Hoy, afortunadamente, la oferta de leches es mucho más amplia: desde las básicas de entera, desnatada o semi, a las sin lactosa, de cabra y por supuesto, las bebidas vegetales, mal denominadas leches vegetales y que nada comparten con el lácteo sino es el color (y te lo contamos aquí).

De un tiempo a esta parte también han proliferado las leches frescas, que tampoco son nuevas en el mercado porque hace años también se comercializaban: prometen más sabor que el resto de leches y suelen tener un periodo de caducidad más corto que el de las que habitualmente consumimos, pero, ¿son realmente más saludables que el resto? Hablamos con la nutricionista Paloma Quintana al respecto y esto es lo que nos cuenta:

“Los diferentes tipos de leche hacen referencia al tratamiento térmico. Esto se hace por el contenido en bacterias que presentan, estas están a unos niveles que requieren ser tratadas. Algunos tratamientos son más agresivos que otros. La leche fresca se somete a un proceso de pasteurización, a una temperatura moderada (60-70 grados) durante unos 15 segundos. Al someterse a un tratamiento tan suave, no se matan todas las bacterias, pero sí las patógenas, por eso esta leche ya se puede comercializar. Al quedar bacterias (beneficiosas) si se conserva fuera del frigo, esas bacterias siguen creciendo y el producto se estropea”, explica la experta.

“Cuando la leche se somete a un proceso de esterilización, como ocurre en una conserva, se mata todo, por eso incluso se puede consumir tras la fecha de caducidad si no está abierta. Es más cómoda que la fresca, por eso se consume más”, añade Quintana.

Leche | iStock

“El brick típico es la UHT (Ultra higth temperatura), eso ya te lo dice todo, se ha sometido a mucha mayor temperatura que la anterior. El doble, unos 12-130 grados durante muy pocos segundos. La merma de los microorganismos determina su durabilidad. Evitamos que esos microorganismos ejerzan un deterioro del producto fuera del frigo. Esto afecta un poco a los nutrientes. El tratamiento térmico más agresivo hace que algunas vitaminas se destruyan, pero no es significativo, los nutrientes (los nutrientes son cinco en nutrición: proteínas, hc y grasas, y micronutrientes son las vitaminas y los minerales) en general, son muy parecidos”.

Pero, ¿sabe mejor la leche fresca que la otra? “Con respecto al sabor algunas personas perciben diferencias, aunque normalmente no las hay. Todas estas leches están bien, el único problema sería el tema de la leche cruda, que está totalmente prohibida, y si alguien la adquiere de una ganadería, tendría que tratarla en casa. No debemos confundir la leche cruda con la leche fresca, que ya hemos visto que está tratada, de hecho en consulta me encuentro muchas personas que creen que la fresca es peligrosa, y no lo es más que cualquier alimento que requiera refrigeración para conservarse”, finaliza.