Forman parte del paisaje urbano de invierno: en cualquier calle, un puesto de castañas asadas y ese aroma tan embriagador que hace que piques, ¿a quién no le apetece una ración de castañas calientes cuando pasea por una calle invernal?

Son el fruto seco por excelencia del invierno, pero, ¿puedes consumirlas si temes los kilos? La variedad de castaña que consumimos habitualmente es la castaña común o castaña europea, pero existen otras como la castaña china, la japonesa y la americana. “Su composición es más o menos similar, se diferencian sobre todo en la proporción de hidratos de carbono y también en el dulzor, que es más intenso en la variedad china”, comenta la nutricionista Paloma Quintana.

Te sorprenderá saber que la castaña es el fruto seco menos calórico si la comparamos con otros como nueces, pistachos… “Esto se debe a que son el que más agua tiene en su composición y menos ácidos grasos. Sin embargo, esto también las hace menos nutritivas. Su composición es más parecida a la de un cereal que a la de un fruto seco. La mayoría de frutos secos aportan 600 kcal por 100 gramos, de las cuales, más de la mitad es grasa, es el caso de las nueces. Las castañas, por su parte, aportan 200 kcal por 100 gramos, y no llega a 3% de grasa”, explica.

Castañas asadas | iStock

Curiosamente, este placer no es tan culpable como pudieras imaginar en un principio. “Las castañas son un alimento cuyo principal macronturiente es el hidrato de carbono, casi la mitad, En las nueces, los hidratos no llegan ni a 5 gramos por 100 gramos de producto”, añade.

Y más ventajas: las castañas contienen un poquito más de fibra pero menos proteína que el resto de frutos secos.

¿Hay alguna forma de consumirlas que sea más aconsejable? Ya sabes que está la opción de asarlas, en puré, con leche… “Se pueden consumir crudas, pero por su contenido en taninos, pueden sentar mal, por lo que se recomienda, una vez recolectadas, dejar unos días para que los taninos disminuyan y que sus carbohidratos se asimilen algo mejor. Esto ocurre también con la típica elaboración al asarlas, se hacen más digestivas y conforman un snack de otoño e invierno muy saludable”, finaliza la experta.

Así que ya sabes: no dudes en pillarte un cucurucho de castañas asadas en ese puesto de tu calle por el que siempre pasas.