Un tercio de la comida que producimos se tira. En fechas navideñas, las cifras se duplican. El exceso navideño viene dado principalmente por los excesos en la compra y consumo de alimentos y bebidas.

La cantidad de comida que se tira en hogares y restauración, pero también, la búsqueda de productos “más vistosos”, promueve que los comerciantes a su vez tengan que tirar mucho producto. Esto ocasiona pérdidas económicas en todos los sentidos, pero lo más preocupante es el daño al medio ambiente. Esos alimentos requieren de gran cantidad de recursos para su producción, recursos que se desperdician. Existen en el mundo y en nuestro propio país, personas con serios problemas económicos para alimentarse de forma saludable, esto debería ser lo que más nos moviera a ser responsables con la compra y el consumo de alimentos y bebidas.

No olvidemos también que en estas fechas se usan más cantidad de utensilios desechables: platos de plástico, decoración, servilletas y vasos de plástico.

Y aunque no sea mi campo, el consumismo irracional que impera se traslada a regalos inútiles. No olvidemos que lo más “ecológico” es lo que no se consume, lo que no se produce. Así que animo a ser más responsables en este sentido.

Con respecto al desperdicio de comida quisiera proponer algunas estrategias para que no contribuyamos a tal devastador efecto de nuestra mala conducta:

Dulces navideños | iStock

1. La compra: lo principal para evitar el desperdicio es planificar muy bien los menús navideños, contar muy bien las raciones y no comprar “de más, por si acaso”. Realizar una lista de la compra bien organizada, repasada y comprar únicamente lo necesario para lo que vayamos a cocinar. Para complementar, podemos comprar hortalizas para hacer palitos (zanahoria, pepino, apio), que se pueden guardar para el día siguiente, frutos secos naturales para picar que se podrán guardar si sobran pues no se deterioran y frutas frescas variadas para el postre.

2. Cocina las raciones necesarias, no temáis que vuestros comensales queden con hambre, ya de por sí son épocas de excesos.

3. Si no te has encargado de cocinar, come pausadamente tu ración, son platos elaborados con dedicación para disfrutarlos, no es una comida para engullir hasta no poder más.

4. Para las bebidas prepara diferentes jarras (si en tu localidad se puede del grifo, mejor) con limón y hojas de menta, limón y otras frutas. Evita las latas y botellas de plástico.

5. Guarda absolutamente todo lo que sobre con esmero, en recipientes seguros y sácalos al día siguiente para seguir disfrutándolos. Tenemos frigorífico y congelador que precisamente tienen esa función, conservan perfectamente nuestros alimentos y preparaciones, no tires nada. Para ello es fundamental no dejar las preparaciones largas horas en la mesa o los recipientes abiertos, es mejor servir y lo que no se sirva, guardar.

6. Evita a toda costa llenar el hogar de dulces navideños. No solo porque no son nada recomendables nutricionalmente, también porque son caros y terminan comiéndose “por gastarlos”, o se tiran.

7. Evita comer en exceso. Sí, comer en exceso también es poco sostenible. Que no desperdicies comida no significa que comas hasta reventar, es que comas con mesura y coherencia, y que guardes lo que no se termina. Yendo más allá, los gastos sanitarios ocasionados por estos excesos navideños a corto y largo plazo también nos afectan a todos.

Disfruta estas fechas para dar y recibir amor, a tus amigos, familiares, a tu entorno en general, de eso estamos necesitados todos, de atención y buenos sentimientos, no de comida y regalos materiales.