La primera que traigo es mi favorita, consiste en hacer preparaciones que imitan la pasta con vegetales, sobre todo en forma, pero será muy importante que, la salsa y aliño que acompañen nuestros vegetales, estén cuidados, asemejándose a las salsas con las que solemos acompañar la pasta. Son famosos los espaguetis o noodles de calabacín, que pueden hacerse con paciencia y esmero con el cuchillo, o con instrumentos especializados para “espiralizar” el calabacín. Los hay desde pequeños tipo “sacapuntas”, a grandes instrumentos de cocina con diferentes cuchillas para dar grosores variados, yo poseo uno de estos para preparar mis espaguetis de calabacín con boloñesa:

- Una vez cortado el calabacín con el instrumento a modo de espaguetis, lo reservo en crudo, lo consumo así, tras ponerle la salsa.

- Una salsa sencilla se puede preparar con una lata de tomate natural, sobre un sofrito de cebolla y pimiento, al que se puede añadir la carne picada que más nos guste, atún, lentejas o soja texturizada si se prefiere esta proteína vegetal.

- El toque de especias (albahaca, orégano, sal y pimienta) será al gusto.

Espaguetis de calabacín | iStock

Con esta alternativa se preparan platos muy nutritivos e infinitamente más bajos en energía e hidratos de carbono de no muy buena calidad.

La segunda alternativa quizá la hayas visto ya por los estantes de tu supermercado, consiste en la pasta de legumbres: ya podemos encontrar pasta de lenteja roja, de garbanzo, de guisantes, pero ten cuidado, lee bien el etiquetado de ingredientes y que lleve únicamente la legumbre en su composición. Las de calidad contienen ese único ingrediente, evita las que son en realidad de trigo y llevan un pequeño porcentaje de alguna legumbre o verdura, porque esta es otra, la famosa “pasta de colores”, no contiene cantidad relevante de verduras, es igual que la blanca.

Tampoco soy muy partidaria de la pasta integral. Con la pasta de legumbres se obtiene un producto más nutritivo, con hidratos de carbono algo más saludable y de mayor aporte de proteína, ya que la legumbre contiene más proteína que el trigo, por lo que el producto es más saciante. Contiene mayor aporte de energía que la alternativa anterior, pero esto no es un problema, simplemente que, si estás llevando un plan nutricional muy bajo en hidratos de carbono y energía, quizá te interese más la opción de la pasta de legumbres.

Se prepara más o menos como la pasta convencional, sigue las indicaciones del envase. Me suele gustar preparar la pasta de lenteja roja para añadir a alguna ensalada:

- Media taza de pasta de lenteja cocida en la cantidad de agua y tiempo indicados en el envase.

- Hortalizas frescas lavadas y cortadas (tomate, pepino, pimiento crudo).

- Una lata de caballa y unos dados de queso de cabra fresco.

- El toque, unas hojas de albahaca fresca y aceite de oliva virgen extra.

Como ves, se puede disfrutar de estas alternativas más saludables, nutritivas y saciantes, y desbancar un poco la pasta convencional.