Nuestros hijos pasan ⅓ de su jornada en la escuela o en el colegio. Los padres somos responsables de crear un ambiente saludable y lleno de optimismo y buen rollo durante todo el curso escolar, pero en esta ecuación también es determinante el papel de los profesores. Los dos tienen las mismas intenciones, pero distintos objetivos.

Muchas veces los padres, debido al estrés que tenemos por las largas horas de trabajo que pasamos en la oficina, no tenemos las habilidades, herramientas y recursos necesarios para la educación de nuestros hijos. Y cuando tenemos tiempo, no sabemos a dónde queremos dirigirnos. Y aquí es donde juega un papel importante la figura del profesor, que sí que tiene esa finalidad educativa para formar.

"Los profesores están para enseñar conocimientos a los niños, pero los padres tenemos algo más grande: transmitirles valores que les ayudarán a enfrentarse a distintas situaciones de la vida. Por eso no se puede poner en la misma balanza a profesores y padres, ¡cada uno tiene y coge un camino distinto!", explica Andrés París.