La extraescolar cumple la función de complemento formativo, es decir, tiene una intención educativa y, sabiendo esto, debemos llevar a nuestro hijo a aquellas propuestas por las sienta cierta inquietud, pero también como padres debemos mostrarles opciones.

"Yo soy partidario de que cuantas más actividades y de diferente índole, ¡mejor!", explica Andrés París, que añade: "Ojalá las extraescolares fueran trimestrales, porque eso le daría la oportunidad al niño de tocar diferentes palos, ya son actividades que pueden llegar a despertar parte de su pasión y de sus sueños".

La extraescolar tiene una función muy importante, lo que ocurre es que los padres no lo entendemos así y nos centramos, por ejemplo, en el inglés, a riesgo de perdernos el talento de nuestro hijo en un deporte o en una disciplina artística.

Por otro lado, muchas veces pensamos que nuestro hijo come mal o tiene insomnio porque le saturamos con extraescolares cuando acaba el colegio, pero puede que estemos equivocamos. Quizás sería bueno revisar hábitos que tengamos en casa, porque hay una tendencia en muchas familias de acostar cada vez más tarde a los niños y, también, de abusar de la comida ultra procesada, la mayor enemiga de la salud de nuestros pequeños.