Los 7 años marcan la vida de un niño, porque a partir de esa edad los pequeños comienzan a entender qué es el yo y el tú, y empiezan a tener ética. Luego hay otra circunstancia, y es que los niños empiezan a tener un sentimiento de intimidad y la labor de los adultos es respetarlo. Por ejemplo, no querrá que entres en el baño cuando esté él o ella duchándose o cambiándose de ropa.

Autonomía, responsabilidad y libertad van unidos. La autonomía se va ganando poco a poco, por ejemplo, dejarás a tu hijo o hija que vaya a por el pan él o ella sola, y será una forma de que vayan ganando libertad y que se hagan más responsables.

Hay que ir dando a los niños pequeñas tareas, como recoger la habitación, hasta llegar al momento de que puedan salir solos con los amigos. Después se acercará otro momento, el de la preadolescencia, cuando los padres les damos dinero y ellos tienen que aprender a administrarse.

Como padres, en todo este proceso, no se nos puede olvidar observar a los niños, por ejemplo con quién van o qué hacen en las redes sociales, y si nos falla o nos miente decirle que se produce un paso atrás porque has perdido la confianza en él.