Facebook y Microsoft se unen a la lista de grandes empresas que han confirmado realizar escuchas de las interacciones de sus usuarios. La compañía de Mark Zuckerberg ha admitido que ha estado utilizando a empleados humanos para escuchar las conversaciones de los usuarios de Messenger, mientras que la empresa dirigida por Satya Nadella grababa las conversaciones que sus clientes mantienen con su asistente personal Cortana o con el servicio de traducción de Skype.

De acuerdo con Bloomberg, Facebook habría contratado a cientos de trabajadores externos para transcribir los audios que se enviaban a través de Messenger, lo que permitía que estos pudieran escuchar todas las conversaciones que los usuarios se enviaban entre ellos a través de este servicio de mensajería. La empresa ha asegurado a Europa Press que hace más de una semana que “detuvieron la revisión de audios con humanos”. Según ellos, su única intención era la de comprobar que el sistema de inteligencia artificial interpretaba los mensajes correctamente. Además, han recalcado que solo se escucharon las conversaciones de los usuarios que habían seleccionado la opción de que sus audios fueran transcritos en Messenger y que estos no eran identificables.

En el caso de Microsoft, la noticia ha saltado cuando los nuevos términos de política de privacidad online recogían que algunas conversaciones serían escuchadas por humanos o máquinas "con el objetivo de mejorar el servicio de estas plataformas". Sin embargo, el gigante estadounidense no se ha referido a esta información en ningún comunicado oficial.

Según la nueva política de privacidad de la empresa, las llamadas o videollamadas realizadas en la aplicación de Skype no serían objeto de escucha, sino que las grabaciones se limitarían a la interacción que hace el usuario con el servicio de traducción de la plataforma.

Nuevo escándalo por las escuchas de conversaciones

Los casos de Facebook y Microsoft se unen a los de Apple, Amazon y Google que en el último mes han confirmado que escuchan parte de las conversaciones de sus clientes con el supuesto objetivo de mejorar la calidad de los servicios de reconocimiento de voz y su inteligencia artificial.

En julio la prensa belga informaba de que Google tenía a personas contratadas para escuchar algunas de las interacciones que sus clientes mantienen con el asistente virtual de la empresa. Posteriormente, la empresa con sede en California admitió que solo escuchaban el 0,2% de las conversaciones que los usuarios mantienen con su asistente virtual y garantizó que estos fragmentos no van asociados a las cuentas de los usuarios y que a los expertos se les dice que no transcriban sonidos o conversaciones de fondo que no vayan dirigidas a Google. Sin embargo, la televisión belga, que se hizo eco del escándalo, fue capaz de identificar "direcciones postales y otra información delicada", en las grabaciones, lo que les permitió ponerse en contacto con las personas cuya voz había sido grabada y confirmar que efectivamente se trataba de ellos.

En las mismas fechas, Amazon afirmó que guardaba de forma indefinida los comandos de voz de sus usuarios grabados por su asistente de voz Alexa. La empresa lo hacía público después de que se filtrase que utilizaba a miles de empleados físicos para escuchar comandos de voz de usuarios a Alexa y transcribirlas manualmente para mejorar el funcionamiento de su sistema.