Evelyn trabajó durante más de una década en el mayor club de alterne de Madrid. Para ella, el despido del club fue también un desahucio porque era donde trabajaba de manera voluntaria y vivía. "Trabajaba entre once y doce horas", asegura.

Ahora, el Tribunal Superior de Justicia de Madrid le da la razón y considera que existía una relación laboral con la sala en la que captaba a sus clientes. Esta sentencia podría cambiar la realidad de miles de mujeres que ejercen la prostitución en España. "Supondría el encuadramiento de la actividad de alterne en el convenio colectivo que corresponda y la obligación de cotizar según las condiciones de ese convenio", explica el abogado

El club de alterne no está de acuerdo y cree que es una "falta de respeto", porque "ella dice que no cobra, y como no cobra habla de esclavitud".

Aunque la sentencia será recurrida por la discoteca, para Evelyn es un paso para la visibilización de su colectivo.