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El Parque Nacional de los Picos de Europa cumple 100 años

Los Picos de Europa cumplen 100 años como Parque Nacional. Sus retorcidas gargantas, sus impresionantes agujas, sus caudalosos ríos y sus frondosos bosques hacen de este enclave un lugar único en Europa. En 2017, cerca de dos millones de personas visitaron el lugar, 700.000 a través del teleférico de Fuente Dé. Este puede ser un buen punto de partida para descubrir las riquezas de este enclave. ¿Te calzas las botas y nos acompañas?

El Parque Nacional de los Picos de Europa cumple cien años desde su creación. Fue el primer parque nacional de España y sus tres macizos llegan a este aniversario en plena forma. Al año acuden cerca de dos millones de personas, según los últimos datos facilitados por el parque en 2017.

La mayoría de estos visitantes -unos 700.000- se pone la mochila en el teleférico de Fuente Dé para comenzar su visita. Ya arriba, los más montañeros alcanzan cumbres como la Torre de Horcados Rojos (2.506 m). Los senderistas dan una vuelta por el Collado de Áliva donde está situado el Chalet Real, alojamiento del Rey Alfonso XIII cuando acudía de cacería a este lugar.

Fue precisamente este monarca quien decidió crear el primer parque nacional de España bajo el nombre de 'Parque Nacional de la Montaña de Covadonga', que sería el embrión del territorio que hoy conocemos. Este enclave protegido y pionero para su época abarcaba parte el macizo occidental y el valle leonés del Valdeón hasta el río Cares.

Tras sucesivas ampliaciones, proyectos técnicos e iniciativas políticas, finalmente se crearía el 'Parque Nacional de los Picos de Europa' en 1995. Con una extensión de 64.660 hectáreas, llega a terrenos y municipios de tres comunidades autónomas distintas: Castilla y León, Asturias y Cantabria.

Sus cumbres se levantan a 15 kilómetros en línea recta del mar Cantábrico y siempre han servido de referencia para los marineros que navegaban entre tempestades. La más alta es Torre Cerredo con 2.650 m, mientras que la más popular sería el Picu Urriellu (2.519 m), también conocido como 'Naranjo de Bulnes' por el color anaranjado que recibe en las puestas de sol.

A los pies de su pared oeste se sitúa uno de los refugios donde reponen fuerzas los escaladores y montañeros. Estos alojamientos de alta montaña son imprescindibles para la supervivencia cuando se realiza una ruta con varias etapas.

Uno de sus guardas, Sergio González, cuenta que los refugios de montaña son autosuficientes y están completamente integrados en el ambiente. Por ejemplo, el situado en Picu Urriellu se abastece de agua surgida de la nieve y de electricidad creada por paneles solares.

Para los alimentos, una mula sube los perecederos a diario, mientras que un helicóptero carga los que no lo son en dos viajes al año. De hecho, sólo se puede acceder al lugar a pie por un sendero o por el aire, como se puede ver en el vídeo que el propio González ha grabado para Antena 3 Noticias.

La orografía kárstica de las cimas de los Picos de Europa y su rica biodiversidad son otras de las características que lo convierten en un espacio especialmente protegido. La flora del parque cuenta con más de 1.750 especies y entre la fauna se encuentran diversos animales protegidos, como el oso pardo, el lobo ibérico o el águila real.

Si a toda esta riqueza vegetal y animal se le suman otros parajes, este parque nacional se posiciona como un lugar único en el mundo. El Santuario de Covadonga, la ruta del Cares, el pueblo de Bulnes con su Pico Urriellu o el mencionado teleférico de Fuente Dé son las principales atracciones para todos aquellos turistas y deportistas que deseen calzarse las botas y perderse en un paraíso natural.

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